22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Hacen falta más niños

El portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid reflexiona sobre la despoblación, la baja natalidad y las políticas necesarias para compensar uno de los grandes males vigentes.



 

 

Según el INE, para 2066 habrá el triple de personas mayores que de jóvenes. Hoy, en la Comunidad de Madrid los nacimientos han caído un 4,5% y las defunciones han aumentado en similar porcentaje. Hace 30 años la media de hijos por familia era de 3, hoy de 1,2.

Ni siquiera en las épocas de mayor bonanza económica las estadísticas han mejorado sustancialmente. Por lo tanto, no es una cuestión coyuntural, es un problema endémico, un problema de mentalidad social, de cultura de país.

Pero también es una oportunidad, un reto. Además, la Comunidad de Madrid, como el resto de España se enfrenta a otro drama cada vez más acuciante, el despoblamiento en las zonas rurales. Tenemos 78 municipios (de los 179) con población inferior a 2.500 habitantes.

En España hablamos de 4.000 municipios con riesgo de despoblación. Por eso, el Grupo Popular en la Asamblea de Madrid ha presentado una propuesta para constituir una Comisión de Estudio que aborde de manera global esta cuestión.

Quienes tenemos hoy responsabilidades políticas o de gestión pública tenemos la obligación de abordar este tema, de coger el toro por los cuernos

No es una opción, es una obligación. No hay futuro para un país que no sea capaz de garantizar nuevas generaciones, ya sea por cuestiones culturales, emocionales, sociales o incluso económicas. Cualquier análisis actual del reto demográfico está estrechamente ligado al mantenimiento de nuestro sistema de bienestar o las propias pensiones. Si en 40 años los mayores triplicarán a los jóvenes, ¿Cómo lograr ese equilibrio entre quienes cotizan y quienes reciben prestaciones?

 

Del mismo modo, una comunidad como la nuestra, fácilmente accesible a la capital y de un tamaño “abordable” también sufre en sus pueblos pequeños y zas rurales el riesgo de despoblación. Servicios públicos adecuados, infraestructuras, conectividad son frenos a la idílica opción de vivir en un entorno tranquilo a unos precios más asequibles que en las grandes ciudades.

La Comunidad de Madrid ha impulsado en los últimos años múltiples iniciativas. Gracias a los Gobiernos del Partido Popular tenemos la mejor red de hospitales de España; somos símbolo de libertad no sólo en educación o sanidad, sino en horarios comerciales; llevamos 16 años bajando los impuestos, especialmente a las familias; se han impulsado estrategias de fomento de natalidad, de apoyo a la familia, de revitalización del entorno rural etc.

Pero vemos que, a pesar de estar mejor que la media, seguimos sin ser capaces de frenar esta tendencia que nos conduce a lo que se ha llamado “invierno demográfico”.

La rentabilidad y la necesidad

Quienes tenemos hoy responsabilidades políticas o de gestión pública tenemos la obligación de abordar este tema, de coger el toro por los cuernos. Es un reto de país sí, pero se puede contribuir desde ayuntamientos, Comunidades y ojalá lo liderará el futuro gobierno de España.

Sé que es más rentable políticamente una nueva carretera, una parada de cercanías o remodelar un polideportivo. Pero tenemos la obligación de mirar también más allá de próximas elecciones, de pensar en qué país queremos en 30, 40 o 50 años. Afortunadamente cada vez es mayor la conciencia civil y política sobre proteger nuestro medio ambiente, preservar nuestros entornos y abordar el cambio climático.

Y lo hacemos sobre estudios y predicciones a 100 años que creemos y sobre las que estamos modificando muchas políticas públicas. Si es así, ¿cómo no creer los datos de hoy que nos dicen que nacen pocos niños? ¿Cómo no actuar, fomentar y proteger a quienes hacen el esfuerzo de ampliar su familia?

No hay futuro para un país que no sea capaz de garantizar nuevas generaciones, ya sea por cuestiones culturales, emocionales, sociales o económicas

Si cada vez es más frecuente el abandono de pueblos, o la resistencia de nuevas familias urbanas a “colonizar” espacios en entornos rurales pese a las ventajas que se les ofrecen ¿qué más podemos hacer para frenar esta deriva? ¿cómo garantizar que quien decide instalar su familia en un pueblecito de la Sierra Norte de Madrid tendrá las mismas oportunidades que en Fuenlabrada o Tres cantos?

Creo sinceramente que hay un espacio por analizar, estudiar y proponer. Y creo que desde la Asamblea de Madrid podemos contribuir, todas las fuerzas políticas, junto con la sociedad civil y expertos, a aportar nuestro granito de arena un gran reto nacional. Y creo sinceramente que el reto merece la pena. Si no lo abordamos, quizá no veamos las consecuencias de nuestra inacción, pero es seguro que nuestros hijos y nietos (los que los tengan) sí nos harán responsables de ello.

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