25 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Juan de Dios Colmenero

    Atando Cabos

    Actualmente Jefe del Área de Nacional de los Servicios Informativos de Onda Cero Radio, desempeñado su labor como corresponsal político y diplomático. Colaborador y tertuliano en “La noche en 24H” de RTVE.

El PSOE rebaja su pobre listón para el 20-D ante el desastre que viene

Pedro Sánchez este miércoles en la madrileña plaza de Callao.

Pedro Sánchez este miércoles en la madrileña plaza de Callao.

Cada partido tiene un número marcado a rojo en su cuaderno de estrategia para esta campaña. El PP el 30%, C´s el 22%, Podemos el 15% y el PSOE vive obsesionado con un número de escaños.

Objetivos en forma de números. Los partidos afrontarán los últimos diez días de campaña pensando en cuatro cifras mágicas que les tendrá obsesionados hasta el día 20 de diciembre: 30, 100, 22 y 15. No son números aleatorios. Están negro sobre blanco y subrayados en cada una de las sedes centrales de los cuatro principales partidos.

El 30 es el tanto por ciento al que aspira el PP. No lo tiene fácil. Pocas, muy pocas encuestas dicen que la formación de Mariano Rajoy pueda superar una barrera que, según los sociólogos de cabecera del partido, supondría un salto cuantitativo importante pudiendo pasar de golpe de los 125 escaños de media que le otorgan los sondeos a los 140-145 diputados. Sueñan en el PP con el 30% de los votos a estas alturas de la campaña.

En el PSOE la situación es algo más complicada. Durante la precampaña la cifra mágica era la “barrera de Rubalcaba de los 110 escaños”. Aquel ya fue el peor resultado del PSOE de la reciente historia democrática. Dadas las circunstancias, sobrepasar o igualar ese resultado ya se consideraba un éxito. Pero conforme han ido pasando los días y sobre todo las encuestas, el objetivo se ha ido reduciendo.

Siguen confiando desde Ferraz en que durante lo que queda de campaña la intención de voto subirá. Siguen confiando en casi el 42% de indecisos que refleja la encuesta del CIS, pero con todo, la cifra mágica del PSOE ahora mismo es la de 100 diputados. Por debajo de las expectativas iniciales pero con una remota posibilidad de poder sumar una mayoría alternativa al PP.

A ello se encomienda un PSOE donde impera el desánimo. Consideran desde Ferraz, por ejemplo, que “a Pedro Sánchez le fue imposible estar bien en el debate por muchas razones”, pero sobre todo porque “no existe la misma vara de medir, ni la misma exigencia con Pedro Sánchez que con Pablo Iglesias”. Se sienten víctimas en el PSOE de una corriente anti Sánchez. Aunque reconocen que desde dentro de su partido las cosas tampoco son fáciles. 

Ciudadanos sigue subido en la cresta de la ola. Todo le ha favorecido hasta ahora. Las encuestas le sitúan o muy cerca del PSOE o incluso superándole. Peor la campaña es larga, y desde el PP Y el PSOE saben que cualquier fallo puede costarle muy caro a Ciudadanos.

El objetivo de Albert Rivera se sitúa en el 22% de los votos. Es una meta ambiciosa. La mayoría de los sondeos lo dejan por debajo del 20%, pero insisten desde la formación naranja en que todo ha cambiado. Que la Ley D´Hont puede saltar por aires porque ya no estamos hablando de dos fuerzas mayoritarias y las otras formaciones con opciones de llevarse los restos. Estamos hablando de tres fuerzas “medianas”. Si Ciudadanos llega al 22% ya no se llevará sólo los restos, sino que competirá directamente por los escaños de Rajoy y Sánchez en determinadas provincias.

Y el caso de Podemos es llamativo. Cuando ya le daban casi por amortizado resulta que Pablo Iglesias ha resurgido. Sobre todo después del debate a cuatro y de su nuevo tono moderado y tranquilo. La estrategia del partido morado, diseñada en esta campaña por Íñigo Errejón, está dirigida de forma descarada a pescar el voto en el caladero tradicional del PSOE.

Es el objetivo de Podemos. Aproximarse o incluso superar el 15% de los votos e intentar ser decisivo. Ya lo dijo Pablo Iglesias fuera de micrófono durante la precampaña: “Nuestro principal rival es el PSOE, nuestro principal problema es Ciudadanos”. Una aseveración que bien podía haber firmado también el director de campaña del PP. Es quizá la explicación de por qué tras el debate la valoración y el análisis de Podemos eran muy parecidos a los del PP.

El próximo domingo día 20 saldremos de dudas, pero los objetivos en forma de números están negro sobre blanco: 30, 100, 22, y 15.

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