Si no vas a sumar, cállate

Ya llevan bastante encima en su proceso de comprender al mundo, en su forma de tratar de que les quieran, como para que un desconocido les grite desde un balcón: “Hijos de puta iros a casa"

El Ministerio de Sanidad ha aprobado una instrucción en la que se permite a las personas discapacitadas, tanto física como intelectualmente, salir a la calle a dar pequeños paseos, denominados paseos terapéuticos, “las personas con discapacidad, que tengan alteraciones conductuales, como por ejemplo personas con diagnóstico de espectro autista y conductas disruptivas, el cual se vea agravado por la situación de confinamiento derivada de la declaración del estado de alarma, puedan realizar los desplazamientos que sean necesarios”, tal y como se puede leer en la norma.

 

Rubén es un usuario de un centro ocupacional de la Comunidad Valenciana al que asistía a diario y que actualmente permanece confinado desde la declaración del estado de alarma, como todos nosotros, cuestión que depende de quién, se comprende o se critica. Su familia comenta que los primeros días la situación en casa fue insostenible, difícil y dramático porque no terminaba de entender por qué no podía seguir con su rutina.

 

Gracias al apoyo del gran equipo profesional al que asistía, han podido paliar esta situación teniendo una atención individualizada a través de sus monitores, psicóloga y fisioterapeuta vía telefónica, por videoconferencia y a través de las redes sociales, se comunican a diario con él dándole ánimos, fuerza, le mandan tareas de manualidades, ejercicios de deporte, lectura de libros, cantan canciones como la de Resistiré del Dúo Dinámico, volveremos a brindar de Lucia Gil y otras muchas, para tenerlo entretenido en casa y puede que piensen… como todos.

 

También les dan recomendaciones preventivas contra el coronavirus de cómo lavarse las manos, no tener contacto con nadie, ponerse guantes y mascarilla, realizan con sus familiares la supervisión de la administración de la medicación, extremo éste que agradecen infinitamente sus familias, porque las personas con discapacidad intelectual y sus familias están dando un verdadero ejemplo de solidaridad quedándose en casa… como todos.

 

Pero hay usuarios con diferentes patologías intelectuales que durante el estado de alarma no pueden soportar casi ni el paseo terapéutico, porque les sabe a poco y no terminan de entender la verdadera situación, como tampoco entienden que tengan que ir acompañados. Algunos pueden entender qué deben de hacer, aunque no tanto el porqué de todo. Sus problemas son especiales, y sus padecimientos son intentar ser normales, establecer un pequeño contacto y recibir atención.

 

Al policía de balcón (algunos vecinos) le pido que antes de recriminar o hablar piensen que puede tratarse de una persona con Trastorno del Espectro Autistas (TEA) o con otra discapacidad que sale a la calle no por gusto sino por necesidad y se puede ver afectada ella y su acompañante por el comentario o por su falta de tacto, porque si no vas a sumar, sino vas a ayudar, entonces cállate.

 

El equipo profesional de los centros ocupaciones constantemente les recuerda que no están de vacaciones, que cumplan las normas porque esto lo superará y volverán a estar juntos. Algunos de sus tutores, papas, mamas que siempre entendieron su paso por el mundo les siguen brillando los ojos con solo verles felices, animados, a estos despistados angelitos que parecen de fuera de nuestra galaxia, pero que existen, sienten  y están condenados a estar con alguien por el resto de sus días en cada salida del sol, en cada amanecer, siendo el cielo azul celeste o un oscuro, húmedo y lluvioso día, qué más dará. Permanecer en el cariño.

  

A la población en general les transmito que una vez más sean conscientes y tolerantes con este colectivo, de estas gentes que sinceramente, no les hace falta ningún pañuelo azul o nada semejante para señalarlos, estigmatizarlos. Es de sentido común, ya llevan bastante encima en su proceso de comprender al mundo, en su forma de tratar de que les quieran, en sus constantes cariños y miradas de amor que se interrumpen cuando un desconocido dice: “Hijos de puta iros a casa”. Serenidad…

 

Aprovecho para decir, y sin ánimo de ofender o sembrar pánico, que seamos responsables con todas las medidas de seguridad instauradas, que por otra parte no es plato de gusto de nadie, y que vemos las noticias diariamente y a todas horas y vemos la indecente cantidad de fallecidos y que aun así, todavía hay gente que no hace caso, y se lo saltan como les da la gana. No seamos egoístas, porque ese ego nos lleva a la enfermedad.

 

Ignorantes y oportunistas que se creen que se esconden en el abuso de la libertad  y que engañan a la policía, que evitan la multa con sus tretas, pero que no entienden que de lo que hay que esconderse es de esta pandemia, porque mientras los fallecidos no sean sus fallecidos, no entenderán la realidad de lo que estamos viviendo.

 

Solo hay que ver como una persona se queda sin aire y se va al otro mundo. Pregúntele al personal médico si alguna vez podrá olvidar todo esto.

 

Darle las gracias a todos aquellos que hacen funciones de Gobierno de la nación, que donan mascarillas y guantes a la población, de gratis, que trabajan para todo el mundo de gratis, y que intentan que no muera nadie más sin sacar grandes beneficios del miedo, de la desesperación y de la impotencia.

Recomendar a aquellos que se les llena la boca de demagogia y largos discursos repetitivos que lo dejen ya, y que pongan algo de su dinero como han hecho Nadal y Gasol entre otros abanderados de la comprensión y de la verdadera justicia. Estos son nuestro séptimo de caballería…

 Quédate en casa y asume todo esto.

 *Grupo EmeDdona.

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