¿Por qué el VAR no quiere al Levante?

Un lance entre Roger y Víctor Ruiz

Un lance entre Roger y Víctor Ruiz

Levante 0 - Villarreal 2. Ciertamente, el artefacto en cuestión no fue el único elemento contrario de una cruel noche que complica la permanencia granota en Primera División.

Alrededor de la media hora de juego Rubén Rochina conectaba un trallazo con su zurda - paradójicamente muchas veces de seda - para adelantar al Levante. O esos fue lo que los aficionados congregados en el Ciutat en un número superior al de 20.000 pensaron. También los muchos que apoyaban al conjunto visitante. Y así sería hasta que el VAR entró en liza para determinar que poco más de un milímetro separaba al talón de Morales de la posición reglamentaria al dejar el cuero atrás al propio Rochina.

No obstante, no es ése el único motivo por el que el Villarreal ha conseguido dejar su puerta a cero en esta a priori agradable tarde de derbi. Los amarillos se han transformado en un equipo más aguerrido después de verle las orejas al lobo; un cuadro orientado a resistir los envites de rivales mejor situados en la tabla. Nada que difiriera de ello podía llevar a cabo ante la gran puesta en escena levantinista, en la que Coke obraba permanentemente como un delantero más. Tanto es así que Morales le encontró en profundidad para colocarle frente a Asenjo, saliendo su lanzamiento cruzado rozando el palo en la mejor opción de gol granota en el marco del primer tiempo.

De cualquier modo, el dominio de los de Paco López se tornaba en aplastante por momentos. El propio Morales y Luna sacaban con regularidad partido del inusual perfil diestro de Jaume Costa; la lástima - una más - que Simon y Bardhi no estuvieran acertados a la hora de concretar los centros que llegaban desde ese flanco. A todo esto, la timidez con la que los del submarino avisaban - sólo cabe reseñar un par de tiros con escasa potencia de Gerard Moreno y Ekambi - hacía presagiar de todo menos un triunfo visitante.

El paso por los vestuarios no hizo variar la esencia del choque ni tampoco, por desgracia, el acierto levantinista. Concretamente de la falta del mismo sería menester hablar después de dos libres directos de Rochina y Campaña en sendas posiciones inmejorables pero, a la postre, sin consecuencias... o sobre todo tras ver como Morales era incapaz de dirigir un magnífico envío en profundidad del de Puerto de Sagunto que le ponía mano a mano con Asenjo.

Pero si una jugada iba a resultar tan dura de asumir como paradigmática de lo que el choque deparó, ésta no iba a ser otra que la del pase de la muerte de Simon que, mansamente y desviado por Funes Mori, salía a córner lamiendo el palo. Acto seguido - ya en la prolongación-, la brillante estrella emergente amarilla Samu Chukwueze encontraría la llegada de Iborra para que Rober Pier despejara y... esta vez sí el balón iba a optar por entrar. De la forma más cruel e inmerecida el Levante se complicaba la vida para cumplir su objetivo de la permanencia. Una vez ya abierta la veda, el propio Chukwueze ahondaba en el desproporcionado castigo al hacer el 0-2 desde la frontal.

 

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