22 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El PSOE afila los cuchillos contra Iván Redondo temiéndose lo peor para el 10-N

Iván Redondo observa a Sánchez durante su declaración sobre la exhumación de Franco.

Iván Redondo observa a Sánchez durante su declaración sobre la exhumación de Franco.

Todos en Ferraz culpan al gurú de Pedro Sánchez de haberles llevado a otra elecciones por unos cálculos que, por ahora, no se están cumpliendo. Él insiste en que sacarán 135 escaños o más.



 

 

Dicen que Franco tenía baraka. Esa "suerte providencial" que Millán Astray le atribuye en Mientras dure la guerra, de Alejandro Amenábar. En la escena, los militares de la Junta de Defensa Nacional están a punto de votar e investir -entre ellos- a un presidente del Gobierno.

El fundador de la Legión toma la palabra y cuenta que "mientras a mí los moros, en África, me dejaron tuerto, manco y cojo, a Franco las balas le pasaban por al lado sin rozarle". Y exclama, dando un puñetazo en la mesa con la mano que le queda: "¡¡Eso es la baraka!! ... ¿Lo entienden? … Y ahora voten …".

Domingo, 20 de octubre de 2019. Aún conmocionados por las imágenes violentas de Barcelona, en Moncloa ya saben que las encuestas del lunes, con las que arrancará la semana de la exhumación de Franco, no son favorables. Toca, pues, exprimirla al máximo.

El show televisivo con el traslado de los restos de Franco se les fue de las manos

Carmen Calvo había dicho unos días antes: "No habrá imágenes ni medios de comunicación; no haremos un espectáculo". Y, al final, el show televisivo se les va tanto de las manos que el despliegue de TVE más parece un homenaje de Estado, como recoge algún medio europeo al día siguiente.

Iván Redondo pasa la tarde del domingo 20 echando el resto. Haciendo correr por sus círculos y "satélites" que no se fíen de lo que van a ver el lunes y que el PSOE está en 135 diputados. La cara de quienes escuchan la cifra se asemeja al clásico emoticono . Aunque, por ahora, nadie le chista. "Palabra de Iván. Te alabamos, Señor".

A unos kilómetros de allí, en Ferraz, no lo tienen tan claro. No se fían de él. Nunca gustó su omnímoda influencia. Redondo ha creado celos y recelos entre los dirigentes socialistas que "estuvimos con Pedro desde el principio". Lo tienen por un oportunista y empiezan a señalarle. Los trackings no son favorables, quedan dos semanas para las elecciones y cunde el nerviosismo.

 

 

Tras el paripé de la "no-investidura" con Podemos, la exhumación de Franco era el "hito 2", tras el "hito 1", la sentencia del procés, en el calendario diseñado por Redondo para repetir las elecciones, llegar a los 140 escaños (o más), hundir a Iglesias y humillar a Rivera hasta su rectificación.

Porque lo ocurrido desde abril es de "cronograma". De manual. De capítulo de El ala oeste de la Casa Blanca o de House of Cards. A Sánchez le gusta verse así en su ensoñación narcisista y Redondo se la excita. Es quien mejor conoce y cultiva el ego del "jefe". Los subfusiles de los escoltas en BCN lo subliman.

En unos días veremos si ha habido "efecto Franco" entre el electorado socialista desmovilizado. El "equipo televisivo habitual" nos lo va a seguir metiendo hasta en la sopa. La insurrección en Cataluña aún puede dar sorpresas … Y ya. No hay más donde rascar. Porque de economía, mejor mentir como Zapatero en 2008, negar la crisis y no hablar de los duros ajustes que vienen.

Si el 10N, el PSOE saca lo mismo, parecido o poco más que lo que ya tiene, las navajas saldrán a relucir en Ferraz.

En Ferraz miran a una única persona: Iván Redondo

"Fue Iván quien convenció al jefe de ir a nuevas elecciones". La frase suena como una sentencia. El partido se está "comiendo el marrón", además, de gestionar la decepción de sus bases, que querían gobierno con Unidas Podemos.

Es el último reto de Iván Redondo, la nueva leyenda de nuestra política patria. Un todo o nada en 15 días. Él sabe que se la juega. Quienes le observan, le ven, como siempre, discreto y seguro. Pero hay quien cuenta que en su despacho ha puesto una foto de Franco con una vela y que, de vez en cuando, se le oye invocar a su baraka.

En Ferraz, mientras, por los pasillos de las plantas nobles suena, estos días, el chiflo de un afilador. "¡Afilador!", grita, "¡afilador!" repite, mientras hace sonar su flauta. Y cuentan más. Que al afilador le va bien y no le falta trabajo…

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