09 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El líder del PSOE-CyL fue multado por conducir ebrio siendo diputado y lo tapó

Pedro Sánchez, junto al líder del PSOE en Castilla y León.

Pedro Sánchez, junto al líder del PSOE en Castilla y León.

El expediente que ha llegado a la prensa local parece responder a un ajuste de cuentas hacia uno de los pocos barones alineados con Pedro Sánchez. Y en vísperas del Congreso del partido.

Parece, a la vista de los acontecimientos, que los llamamientos a la unidad y la reconciliación en el seno del PSOE no han sido bien recibidos en algunos sectores del partido.

Mientras los susanistas, derrotados, se repliegan a la espera de mejores momentos, Sánchez sigue completando su Ejecutiva con todos sus afines y algunos gestos de cara a la galería. Así, este jueves se conoció que el presidente de Extremadura, Guillermo Fernández Vara, presidirá el Comité de Política Federal y que Patxi López accederá a la ejecutiva como secretario de Política Territorial.

También este jueves, Sánchez hizo un guiño al PSOE de Castilla y León, que le ha sido fiel en el último convulso año. El alcalde de Valladolid, Óscar Puente, uno de sus peones más fieles, será el portavoz de la Ejecutiva Federal, según confirmó él mismo en Twitter.

Puente hizo este anunció en el mismo día en que un incendio, de proporciones aún por ver, estalló en el PSOE castellano y leonés. Su protagonista, su propio secretario general, Luis Tudanca, uno de los escuderos de Sánchez. Sin embargo, en el último año, el socialismo de aquella comunidad ha vivido una auténtica guerra civil entre susanistas y pedristas.

Y ahora, en vísperas del cónclave del PSOE, Tudanca parece haber sido víctima del fuego amigo. El Norte de Castilla informa en su edición de este jueves que el líder socialista regional fue detenido en 2008 por agentes de la Policía Local de Burgos por conducir bajo los efectos del alcohol, siendo además diputado en el Congreso.

Según el expediente de infracción, en el momento en que su vehículo, un turismo Renault Megane, fue detenido por los agentes locales, se le realizó la prueba de alcoholemia.

En las dos veces que se le practicó, el resultado fue el mismo: 0,43 miligramos por litro, una tasa de alcohol en aire respirado 18 centésimas más del límite de los 0,25 miligramos por litro, la tasa máxima aplicable a la población general, no profesional del volante. Sería el equivalente a dos tercios de cerveza, dos copas de vino o dos cubatas.

Esta conducción con un nivel de alcohol en la sangre superior al permitido puede ser sancionada con una infracción administrativa, como ocurrió en este caso, o tratarse como un delito penal contra la seguridad vial en el tráfico si el conductor diera una tasa de alcohol en aire espirado superior a 0,60 miligramos por litro o con una tasa de alcohol en sangre superior a 1,2 gramos por litro.

Este incidente es exactamente el mismo que protagonizó la exvicepresidenta del Gobierno de Castilla y León Rosa Valdeón. La Guardia Civil la detuvo en septiembre del pasado año tras dar 0,77 en alcohol cuando el máximo permitido es 0,25. Finalmente dimitió. Se da la circunstancia de que uno de los primeros dirigentes de la comunidad que exigieron su salida del Gobierno fue el socialista Luis Tudanca.

La filtración del expediente de Tudanca tiene todas las trazas de ser un ajuste de cuentas. Y es que su gestión ha sido más que contestada por sus propias bases.

Como informó ESdiario el 14 de febrero, varios militantes socialistas cursaron una queja formal a la Gestora después de que en pleno proceso de primarias -la precampaña- la sede del PSOE de Valladolid apareciera empapelada con un cartel gigante de Pedro Sánchez.

Un mes antes, el 17 de enero, este diario reveló otro grave incidente cuando la susanista Soraya Rodríguez fue expulsada de forma violenta, al grito de "traidora", de un acto organizado por el PSOE castellano y leonés que dirige Tudanca, ahora en el disparadero.

Le resta importancia

Horas después de la publicación de la noticia, Tudanca subrayó las diferencias entre una multa de tráfico y un delito penal.

En sus primeras declaraciones a los periodistas, en Zamora, Tudanca recordó que en su caso, con una tasa de 0,43 miligramos de alcohol por litro de aire espirado, se trató de una infracción administrativa que implicó una sanción económica, mientras que Valdeón fue condenada por un delito de conducción bajo los efectos del alcohol al superar los 0,70 miligramos.

"Las diferencias las establece la ley y los jueces", concluyó el líder socialista.

 

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