26 de octubre de 2020 | DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El duro mazazo para Urdangarin cuando empezaba a ver la luz al final del túnel

Urdangarin cumple su segundo aniversario en prisión más aislado que nunca.

Urdangarin cumple su segundo aniversario en prisión más aislado que nunca.

No corren buenos tiempos para el marido de la Infanta Cristina. Precisamente cuando la situación empezaba a mejorar para él tanto física como anímicamente recibió un tremendo varapalo.

Se cumplen dos años desde la entrada en prisión de Iñaki Urdangarin. Sin duda, aquel 18 de junio de 2018 fue uno de los días más complicados en la vida del marido de la Infanta Cristina, condenado a cinco años y diez meses de prisión por el caso Noos. El exdeportista ingresaba en la prisión de Brieva y dejaba a su mujer y a sus hijos sin saber cuando volvería a verlos.

Una situación similar a la que se encuentra en la actualidad, puesto que a causa del Covid-19 desconoce cuando podrá reencontrarse con su familia, ya que se han suspendido los permisos penitenciarios.

Esta crisis sanitaria ha supuesto un verdadero mazazo para Urdangarin, cuyo estado de ánimo había mejorado notablemente en los últimos meses. Y es que el pasado mes de septiembre, el yerno del Rey Juan Carlos comenzaba sus labores de voluntariado en el Centro Don Orione, primero dos días a la semana y posteriormente tres.

Justo antes de Navidad, además, el exduque de Palma disfrutaba de su primer permiso penitenciario. Seis días en los que pudo disfrutar de las fiestas en Vitoria en compañía de Doña Cristina, sus cuatro hijos (Juan, Pablo, Miguel e Irene) y de la familia Urdangarin al completo.

Clasificado como preso de segundo grado, el cuñado del Rey Felipe VI veía como su horizonte mejoraba considerablemente al disponer de 36 días de permiso al año, que no pensaba desaprovechar. El marido de la Infanta Cristina se veía cada vez más cerca del tercer grado penitenciario, lo que le permitiría disfrutar de una semi-libertad muy añorada.

Sin embargo, la crisis sanitaria motivada por el coronavirus ha dado al traste con todos sus planes, y Urdangarin está más aislado que nunca. El exduque de Palma lleva desde marzo sin recibir ninguna visita (la última fue la de la Infanta Elena justo antes de decretarse el estado de alarma) y sin poder realizar las labores de voluntariado en el Centro Don Orione que tan útil le hacen sentirse.

A causa del Covid-19 los permisos penitenciarios se han visto suspendidos. Tampoco ha recibido visitas, puesto que al encontrarse confinados en Ginebra, ni Doña Cristina ni sus cuatro hijos han podido viajar a España en los últimos tres meses.

Sin duda, el aniversario más amargo para Iñaki Urdangarin, que cumple dos años en prisión abatido y completamente aislado

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