22 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Surgen enormes problemas para Ramón Espinar en Podemos Madrid por su mala cabeza

Lorena Ruiz-Huerta flanqueada por Pablo Iglesias y Ramón Espinar.

Lorena Ruiz-Huerta flanqueada por Pablo Iglesias y Ramón Espinar.

La moción de censura que presentó contra Cifuentes ha tenido un efecto bumerán. El partido está revuelto y su líder se ha visto obligado a convocar una reunión para calmar los ánimos.

La fracasada moción de censura contra Cristina Cifuentes que Podemos llevó a escena en la Asamblea de Madrid a principios de junio ha dejado tocado al partido que encabeza Ramón Espinar.

Los morados contaban con que no iba a prosperar, obviamente, pero esperaban al menos rentabilizarla en términos políticos. Y se han encontrado con un efecto bumerán que no previeron.

La moción no solo no ha mejorado un ápice la percepción de los madrileños sobre Espinar ni ha contribuido a aumentar el grado de conocimiento de la portavoz, Lorena Ruiz-Huerta; sino que además ha supuesto un nuevo impulso para la presidenta regional a mitad de la legislatura.

"Yo soy fan total", afirmó Cospedal de Cifuentes en el acto con motivo del ecuador de su mandato

Cifuentes celebró el domingo sus dos primeros años de mandato, con María Dolores de Cospedal y todo el equipo del PP de Madrid rendidos a su buen hacer al frente de la Comunidad de Madrid. "Yo soy fan total", señaló gráficamente la secretaria general de los populares.  

Mientras, Espinar y los suyos observan cómo se han quedado descolgados del foco político, sin llevar en ningún momento la iniciativa. No reconocerán en público que tal vez se equivocaron presentando la moción, pero en privado se lo preguntan.

Reunión para poner paños calientes

Tal es así que Espinar se vio obligado a convocar este jueves por la tarde a su Consejo Ciudadano Autonómico para poner aplacar los ánimos y evaluar daños. De hecho fueron invitados también los diputados del grupo parlamentario y los secretarios generales y de organización municipales. 

En el punto de mira están él y también la portavoz, Ruiz-Huerta, a quienes algunos diputados morados criticaron que no hubiera estado lo suficientemente "agresiva" contra Cifuentes aquel día. Tampoco ayudó el hecho de que la presidenta madrileña renunciara al cuerpo a cuerpo con los morados -para enfado de estos- y delegara en sus consejeros.

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