La Generalitat expulsa a las monjas de la Consolación del Hospital de Castellón

El presidente de la Diputación de Castellón con las hermanas de La Consolación

El presidente de la Diputación de Castellón con las hermanas de La Consolación

Durante siglo y medio han vivido en el centro y acompañado a pacientes, profesionales y familiares. Ahora, la Conselleria de Sanidad les ha obligado a marcharse.

El Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón, hospital con más de siglo y medio de historia ligado a la Congregación de Nuestra Señora de la Consolación, dejará de tener monjas viviendo en el hospital, a pesar de que durante 159 años las religiosas han realizado acompañamiento a pacientes, profesionales y familiares en el centro. 

La Generalitat Valenciana, a través de la Conselleria de Sanitat, les ha obligado a abandonar el Hospital Provincial, tras apartar de la gestión del centro a la Diputación de Castellón; presidida por el popular Javier Moliner. La institución provincial ha tratado por todos los medios que el hecho no sucediera  y que no se tomase la decisión en base a criterios de calidad en el trato y en el hospital, y no que se les echase por ser monjas. Pero, no ha sido posible. 

Las tres últimas monjas que permanecían en el centro sanitario, vivían en la antigua casa del cura. Su salida se debe a que el Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón aprobó hace un año y tres meses un nuevo convenio con la Consolación, por el que se permitía la presencia de las monjas aunque limitada en el tiempo y con fecha de caducidad. "En caso de necesidad motivada" del Consorcio, las monjas podían ser echadas de su actual habitáculo. Y así ha sido.

Desde la llegada de la ex consellera Carmen Montón a la presidencia del Consorcio Hospitalario Provincial de Castellón una de las obsesiones de la dirección ha sido recuperar el espacio que ocupaban las monjas mediante la revisión del convenio con la Congregación de la Consolación. Algo que se produjo el pasado 3 de julio de 2017. Este convenio, de una duración de tres años, podía ampliarse automáticamente de forma anual hasta un máximo de cinco.

El nuevo convenio permitía al hospital obtener 800 metros cuadrados para la ampliación de Urgencias. Las monjas cambiaban hace un año una amplía zona en la que habían permanecido durante décadas por una pequeña casa de 76 metros, de la que ahora también se ven obligadas a marchar.

El miércoles pasado, el obispo de la diócesis de Segorbe-Castellón, monseñor Casimiro López Llorente, presidió una Misa de Acción de Gracias dedicada a las Hermanas de la Consolación en la capilla del citado centro hospitalario. Las religiosas continuarán acompañando a los pacientes que lo deseen y esperan poder regresar en el futuro.

 

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