26 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Miquel Iceta, el "poli bueno" de Pedro Sánchez para cuidar a Oriol Junqueras

Miquel Iceta

Miquel Iceta

Los guiños del líder del PSC al independentismo no son errores ni casualidades: responden a una estrategia definida para Madrid y Barcelona que une a PSOE, Podemos y ERC.

No es casualidad que Miquel Iceta acuda a Berria, el periódico heredero del filoetarra Egin, ha crear un incendio con estas palabras: "Si el 65% de los catalanes quiere la independencia, la democracia deberá encontrar un mecanismo". Luego rectificó, o matizó, declarando que no era partidario de la independencia, con el mismo mensaje que hace nada portaba la hoy debilitada Ada Colau.

"Creo que la solución es un pacto sobre autogobierno y financiación que cabe en un Estado autonómico o federal", dijo. Pero el incendio ya estaba en marcha, con otra fogata que Iceta ya prendió al sugerir que, cuando termine el juicio del Tribunal Supremo, el Gobierno socialista deberá conceder indultos si hay condenas finalmente.

 

Iceta no va por libre, ni tuvo un mal día o dos. Es el papel que le toca ejercer, con total sintonía con Pedro Sánchez, de quien es un leal colaborador aunque en su momento hubo heridas entre ambos hoy cerradas.

Mientras Sánchez posa con decenas de banderas españolas, Iceta lanza su enésimo guiño al soberanismo, en un pas a deux con una coreografía perfectamente diseñada y un mismo objetivo.

El plan real, antiguo ya, se mantiene en pie, tiene dos objetivos y los mismos protagonistas, siempre y cuando salgan las cuentas: un pacto entre el PSOE, Podemos y ERC para La Moncloa y otro, idéntico y con los mismos protagonistas, para la Generalitat.

Con Oriol

Con los independentistas republicanos subiendo en las encuestas, Podemos cayendo en barrena y el PSOE subiendo más por demérito de Iglesias que por acierto de Sánchez, las cuentas pueden no salir. Pero la estrategia es ésa.

Intercambiar apoyos, ahora en favor del PSOE en las Generales; luego en Cataluña para ERC, cuando haya comicios, previstos para 2020: en esa fecha Oriol Junqueras ya podría encabezar la lista de su partido, y al Gobierno de España ya le habría dado tiempo a tramitar su indulto de haber sido condenado antes, como parece probable.

Todo encaja y al PSOE y ERC les une, además, un deseo similar a sacar de la ecuación a Puigdemont y a Esquerra. Unos sueñas con Sánchez en Moncloa una larga legislatura. Otros con Junqueras en el lugar de Quim Torra. Y en ese viaje, con el PSC de Iceta subiendo en Cataluña por la estrepitosa caída de los comunes de Ada Colau, todos se hacen guiños.

No hay lapsus en Iceta, uno de los iconos de los políticos profesionales: en 1987 ya tomó posesión de su primer cargo público, como concejal de Cornellá, y desde entonces no se ha dedicado a otra cosa que a bailar. Y sus cantes nunca son improvisados.

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