25 de octubre de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Europa concede un "rescate light" a España que limita por completo al Gobierno

Europa encuentra un camino intermedio entre los eurobonos y los simples créditos: librará dinero, pero condicionado a las reformas y la visión que impone Bruselas.

 

 

Alemania y Francia han presentado un plan de reactivación económica que, por resumirlo en pocas palabras, ni mutualiza la deuda ni se limita a dar créditos reembolsables a países que no los podrían pagar. El dinero es el mismo que se dijo desde el primer momento: 500.000 millones de euros.

Pero la fórmula es una novedad pactada por Merkel y Macron: los afectados recibirán el dinero que necesiten desde los propios presupuestos europeos, que serán los responsables de los fondos sin a garantía personal del Estad receptor.

Es decir, lo que España pida, no tendrá que devolverlo de manera directa. Pero cuidado, que no es un regalo, como probablemente quiera vender ahora el Gobierno. Por tres razones poderosas: la primera, porque aún tienen que aprobarlo los 27. La segunda, que ese presupuesto que soportará los fondos de reactivación se elabora con las aportaciones de cada uno de los Estados. Y España tendrá por tanto que poner su parte, con arreglo a su tamaño y posición.

Y la tercera, porque no es incondicional: se vinculará la financiación de los damnificados a la creación de un espacio común con reglas similares y reformas. Es una intervención "suave", un rescate con otro nombre y una buena fórmula para conjugar el auxilio con la cohesión.

 

 

Macron lo resumió con una frase dirigida a Sánchez: se acabaron las cuarentenas unilaterales, sean de turistas, de mercado laboral o de gasto público. Quien crea que no van a hacer falta profundas reformas y un notabilísimo ahorro del gasto público, que debe recaer en la Administración y no en el usuario, no habrá entendido nada.

Para los sanchistas que llamarán a esto “eurobonos” sin serlo, conviene advertir de que la generosidad europea comportará compromiso de cada Estado receptor con arreglo a una condiciones exigentes que ya refleja el documento a debatir por los 27 y que el dinero será finalista para los sectores afectados: no para que Sánchez  lo gaste en sí mismo ni en sus fantasías ideológicas ni en gasto corriente.

Con condiciones

Cada préstamo se hará con un acuerdo “país a país en el Eurogrupo”, con “condicionalidad” y “tiempo limitado” y  con la obligación de aceptar un “pacto de estabilidad y de reducción del déficit”. Aplíquenlo a todos los órdenes, porque en adelante Bruselas regirá le economía  muy influida por el criterio de la canciller alemana.

Y por cierto, si la Unión va a liberar tanto dinero, ¿seguirá diciendo Pablo Iglesias que en España hace falta un plan confiscatorio porque no tenemos dinero? Mantener o incrementar el gasto público superfluo y subir a la vez impuestos siempre ha sido una locura. Pero además ahora será un imposible: Europa pondrá las reglas. Y eso sí es una buena noticia.

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