26 de enero de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La venganza de Alaya contra Guerra, que se inventó que tenía un amante en el PP

La magistrada, la primera que se atrevió a levantar las alfombras del "cortijo andaluz", fue objeto de todo tipo de difamaciones, presiones, escraches... La más grave fue, sin duda, ésta.

Cuentan los testigos que este martes la juez Mercedes Alaya acudió a la Audiencia Provincial de Sevilla -donde ejerce como magistrada actualmente- con un brillo especial. No quería perderse el tan ansiado momento de la sentencia que ha supuesto el epitafio político de "La PSOE SL." de Manuel Chaves y José Antonio Griñán

Alaya tenía razón. Es una de las frases que más se repiten en la prensa este miércoles de amarguísima resaca para el socialismo. Ser la primera en atreverse a las alfombras del cortijo andaluz le supuso difamaciones, escraches, insultos, presiones y pudo costarle la carrera.

Quien más se cebó con ella fue Alfonso Guerra. La venganza de Alaya contra uno de los popes del socialismo andaluz se ha servido en un plato frío. Muy frío. En el año 2011 Guerra esparció por toda Sevilla el rumor de que Alaya tenía un affaire con el popular Juan Ignacio Zoido, por entonces alcalde de la capital andaluza y que previamente había sido Juez Decano de Sevilla. 

Y ni siquiera se cortó en público. Durante una conferencia en la ciudad hispalense celebrada en noviembre de ese año, el socialista afirmó que había una "relación incluso fuerte, personal" entre Alaya y Zoido. "Eran compañeros y algún expediente en común parece que tuvieron y alguna cuestión curiosa, dicen", soltó.

Aquello le valió una reprimenda de la comisión permanente del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ). Nada más. Le salió barato. Tan barato que ni siquiera ese martes, tras conocerse la sentencia, dejó Guerra de meterse con la magistrada. 

En unas declaraciones recogidas por Europa Press, calificó la sentencia de "absolutamente injusta" y cargó por enésima vez contra ella con otra falsedad: "La famosa juez Alaya quiso procesar a todo el Parlamento porque eso lo aprobó el Parlamento, no solo el Gobierno, el mecanismo (en alusión al fondo de reptiles)".

Pero Guerra y los socialistas andaluces no fueron los únicos que esparcieron durante años basura sobre la juez. Hoy a la escritora y colaboradora de El País y la SER Almudena Grandes deben de estar pitándole los oídos, porque las redes sociales han rescatado una columna que escribió en octubre de 2013 en la que entraba en la descalificación personal contra Alaya:

"Era la mujer perfecta. Por su tenacidad, por su resistencia, por su peluquería, por su maquillaje, por su habilidad para combinar prendas y complementos al entrar en su juzgado como si avanzara por una alfombra roja. Abanderada de una feminidad empachosa, su estética empezó a inquietarme mucho antes que su ética. Una madre de familia, con un empleo exigente, cuyo rostro jamás revela el menor signo de cansancio físico a las ocho de la mañana, o no es humana, o no es de fiar. Ahora ya tenemos indicios contundentes de que Mercedes Alaya no es de fiar".

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