25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Empieza la guerra sucia del PSOE: Sánchez quiere a Iglesias rendido o acabado

Sánchez e Iglesias antes de su reunión de este martes en el Congreso.

Sánchez e Iglesias antes de su reunión de este martes en el Congreso.

Los socialistas rompen con Unidas Podemos y empiezan con las filtraciones contra su líder. La frase que en cierta ocasión le dijo el gurú de Sánchez a Iglesias ha resultado premonitoria.

La Moncloa y Ferraz declararon este martes oficialmente la guerra -y sucia- a Pablo Iglesias, después de varias semanas de escaramuzas. Y entre ambas suman un ejército muchísimo más numeroso y experimentado que el de Unidas Podemos.  

Una de dos: o Iglesias asume que ni él ni nadie de su grupo parlamentario estarán en el Consejo de Ministros y se aviene a negociar un acuerdo programático o, a la vuelta del verano, Pedro Sánchez convocará elecciones en noviembre sin celebrar antes una segunda y definitiva investidura en septiembre. 

Esto es: o se rinde o se encamina a la muerte política, que es el destino que los estrategas socialistas auguran al líder morado si se enfrenta nuevamente a las urnas. Ellos y las encuestas. La última, la de ESdiario, le augura 29 escaños y aún no ha tocado fondo. Y para colmo de sus males, se especula con que en esas elecciones también saltaría al terreno de juego Íñigo Errejón. 

 

Hacía solo unos minutos que Adriana Lastra había amenazado y demonizado públicamente a Iglesias por estar más preocupado por "los nombres del Consejo de Ministros que por las políticas" cuando la maquinaria socialista se puso en marcha.

Desde las terminales de La Moncloa y Ferraz empezaron a filtrar que Iglesias tiene una sed de poder descontrolada y que le había exigido a Sánchez no solo un ministerio, sino la vicepresidencia. Que era eso o nada. 

La bola de nieve empezó a crecer rápidamente y en cuestión de minutos la noticia estaba por todas partes. En Unidas Podemos no daban crédito. A través de su gabinete de prensa y de su cuenta de Twitter desmintieron la información, pero conscientes de que esto es solo el principio. 

 

En una ocasión, allá por abril de 2016, el ahora jefe de Gabinete de Sánchez, Iván Redondo, fue entrevistado por Iglesias en La Tuerka y le dijo: "Utilizar el populismo como técnica electoral no es criticable, bajo mi punto de vista. Insisto, como ideología sí, como técnica electoral no, como estrategia".

Eso es precisamente lo que están haciendo Sánchez y su gurú, populismo contra Iglesias para preparar el terreno para unas nuevas elecciones.

De hecho, la portavoz del PSOE recordó este martes en su rueda de prensa que lo primero que hizo Unidas Podemos en esta legislatura fue votar en contra de la suspensión de los cuatro diputados presos (con Oriol Junqueras a la cabeza) en la Mesa del Congreso.  

También recordó que Iglesias ya frustró una vez la investidura de Sánchez, tras las elecciones de diciembre de 2015 (cuando Mariano Rajoy no quiso presentarse al no tener los apoyos suficientes), y que hacerlo por segunda vez sería un error letal. 

Por contra, Lastra se calló que el mismo Iglesias fue quien más hizo por el líder socialista para que prosperara la moción de censura contra Rajoy el año pasado.

Sea como fuere, la relación entre Sánchez e Iglesias parece haber llegado a un punto de no retorno, fundamentalmente por la desconfianza mutua que se profesan, agravada en estas semanas de toma y daca y de reuniones infructíferas. "Si no es un problema de nombres, ¿entonces cuál es el problema?", repiten machaconamente en el PSOE.

Los socialistas acusan a los morados de haber sido los primeros en embarrar el terreno de negociación filtrando ofertas de ministerios que nunca existieron. Y estos, a su vez, se malician que Sánchez tiene la decisión de ir a unas nuevas elecciones tomada.

Por más que a última hora de la tarde la propia Lastra volviera a comparecer después de una reunión entre el presidente en funciones y Pablo Casado, ya más calmada, para pregonar: "El PSOE no quiere ir a otras elecciones".

Cómo será que hasta el líder de la oposición pidió este martes a Sánchez, tras verse con él, que configure "un gobierno estable". "A lo mejor hay que empezar a hablar de coaliciones", sostuvo Casado insinuando que debería meter a Unidas Podemos en su Ejecutivo. Pero el socialista sigue instalado en el no es no.

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