Silenciar la crueldad

Existen numerosos estudios que confirman que la crueldad hacia los animales puede derivar en violencia interpersonal

El otro día hablaba con la cuidadora de una colonia de gatos de un municipio de Valencia.

La llamé porque me habían informado de la muerte violenta de uno de los gatos que atiende.

Pese a ser conocedora de demasiados casos de maltrato y haber visto tantas imágenes de actos terribles hacia los animales que muchas madrugadas las paso en vela, nunca me dejan indiferente ni la maldad de algunas personas, ni la generosidad de otras.

En este caso, alguien le había reventado la cabeza al animal, que apenas tenía unos meses y había dejado su cuerpecito tendido junto al lugar donde esta mujer todas las noches pone la comida a los gatos de la colonia, supongo que a modo de advertencia.

Está claro que quien lo hizo, quería que esta cuidadora sufriese, del mismo modo que no le importó el tremendo dolor de un animal indefenso. Este individuo, que utiliza la violencia hacia una víctima vulnerable como instrumento para dañar a una persona, es evidente que es consciente de las consecuencias de sus actos, y que dirige su crueldad hacia quien sabe que no va a poder defenderse, aunque puede que el afán de provocar daño supere algún día ese autocontrol.

Este tipo de actos, que con total frialdad buscan el sufrimiento ajeno, siendo conscientes del mismo, nos ponen delante de psicópatas. Y con esos psicópatas convivimos: son nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo, coincidimos con ellos en el gimnasio,…sin embargo, para las autoridades, en demasiadas ocasiones, el maltrato hacia un animal es un asunto irrelevante, para el que no hay (o no se quieren destinar) recursos y al que no hay que dar importancia, olvidando que el maltrato animal está recogido como delito en el código penal y que dar con los autores podría suponer evitar actos de violencia interpersonal.

Nunca me cansaré de insistir en la necesidad de educar a la ciudadanía, empezando desde la escuela, en el respeto y la empatía hacia todos los seres sintientes.

Existen numerosos estudios que confirman que la crueldad hacia los animales puede derivar en violencia interpersonal y que detectar estos comportamientos violentos en edades tempranas podría ser la clave para frenar la evolución de esa tendencia.

Además de la inclusión de forma transversal de esta materia en todos los niveles de la educación obligatoria, que depende de la voluntad política, es importante denunciar los casos de maltrato animal.

Y esto sólo requiere nuestra acción personal. En primer lugar, por tratarse de delitos y ser una obligación informar a las autoridades de los mismos. En segundo, por las víctimas, porque merecen consideración y que su sufrimiento no quede en el más absoluto de los anonimatos. Finalmente, por evitar daños a otros, humanos o no.

Aun cuando podamos plantearnos que denunciar no sirve para nada, es importante hacerlo. Es necesario poner cifras a las víctimas. Es importante hacer pública la violencia que se ejerce contra los animales y el dolor que provocan en quienes, como esta cuidadora, se dejan cada día la piel por tratar de darles una vida más digna, pese a la violencia que se ejerce también contra ellas.

Nota:

Conscientes de la importancia que tiene denunciar los casos de maltrato animal, el Partido Animalista PACMA ha generado una herramienta que permite, de una forma sencilla, guiarnos a la hora de interponer una denuncia. Puede accederse a ella en: https://yodenuncio.pacma.es/index

*Coordinadora de PACMA en la provincia de Valencia.

 

13 de septiembre de 2019

Raquel A

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