Diga sin miedo: ¡Feliz Navidad!

En estas fechas políticos y personalidades progres hacen malabarismos con el lenguaje para evitar felicitar la Navidad como corresponde

Junto con los villancicos, el roscón y los turrones, una de las tradiciones de la Navidad española que viene con fuerza en los últimos años es esa por la que políticos y personalidades progres hacen malabarismos con el lenguaje para evitar felicitar la Navidad como corresponde.

Sí, los mismos que luego pierden el culo por felicitar el Ramadán, el año nuevo chino o cualquier otra fiesta foránea que se preste para ir de modernos. Pero ya sabe, eso de Navidad suena a católico, o sea a facha, iglesia y pasado.

Los más sutiles optan por el “felices fiestas”, una tendencia que desde hace años imponen desde la progresía hasta el colectivo de indignaditos y ofendiditos que venden que eso de la Navidad, al ser cristiano, ofende a los no creyentes o a las personas de otras religiones.

Da igual que tu vecino pakistaní te felicite la Navidad con toda naturalidad o que luego los progres se hinchen a langostinos en Nochebuena y celebren como los que más, ellos evitarán decir la palabra prohibida y la sustituirán por ‘fiestas’ como si estuvieran celebrando el cumpleaños de la abuela.

Y en pro del laicismo intentarán desnaturalizar la Navidad al no poder acabar con ella, eliminando belenes de espacios públicos e importando una Navidad a la americana con papás noeles y paisajes de invierno. Cosa curiosa que haga esto la izquierda, pues sustituyen los elementos cristianos por aquellos procedentes del capitalismo americano más globalizador, ese que dicen combatir el resto del año.

Pero en esto de la Navidad siempre hay quien da un paso más allá. Lo anterior, como he dicho, lo hacen los progres mainstream, como el perfil de la Moncloa que repite la palabra ‘fiestas’ en 20 idiomas pero ni rastro del término Navidad.

Pero en la era del ‘click bait’ y del retuit, siempre hay alguien que busca la repercusión fácil y cae en el ridículo más absoluto. Este año el honor ha caído en la ministra Teresa Ribera que el 24 por la mañana nos felicitaba el solsticio de invierno con un vídeo de la Antártida.

Ignoraba la ministra, por cierto, que el solsticio había sido el 22 de diciembre, así que además de ridícula quedó de ignorante. Tal fue la avalancha de críticas que horas después puso otro tuit a regañadientes donde ya citaba la Navidad, eso sí, deseando que sea sostenible, que el sueldo de ministra de un ministerio que a día de hoy no sabemos para que sirve debe de justificarlo.

Caso aparte merece también el diario Lo País, antaño El País, referente del periodismo de izquierdas, y hoy una gaceta al más puro estilo El Mundo Today. El País busca en redes el click desesperado con titulares que rozan la vergüenza ajena, y eso le llevó a estar todo el día de Navidad tuiteando mensajes como que Jesús se casó con ‘La Magdalena’ (no sabemos si se referían a las de Carmena) o que a saber si realmente existió.

¿Os imagináis un tuit en el inicio del Ramadán diciendo “Mahoma no nació el 22 de abril de 571, si es que realmente nació”? No, ¿verdad? Con eso Lo País no se atreve. Pero la murga antinavideña la estuvo dando bien a gusto. Que la dé, que para eso en España hay libertad de expresión, pero por los comentarios que le dejaban los únicos que lograban desprestigiarse eran ellos mismos en lugar del espíritu navideño.

En definitiva, algunos en España deberían hacerse mirar esa especie de obsesión por no actuar con naturalidad ante una fiesta cristiana o tradicional. Que hasta Nicolás Madura felicita las Navidades, y no es precisamente un ejemplo de facha. Que se puede ser creyente, no creyente, budista o de la iglesia de la Cienciología y decir sin problemas: ¡FELIZ NAVIDAD!

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