12 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Quim Torra se aferra al sillón y delata el miedo de Puigdemont a Junqueras

El "testaferro político" de Puigdemont intenta frenar a ERC y al PSOE con una demora electoral que retrase el pulso final entre las familias del independentismo.

El gozo de Junqueras, y tal vez de Pedro Sánchez, en un pozo. Quim Torra, epígono de Puigdemont, no tienen ninguna intención de adelantar las Elecciones Autonómicas en Cataluña, un deseo evidente de ERC y probablemente del PSOE para terminar de enterrar al partido del prófugo en Bruselas, derrotado claramente por los republicanos en todos los comicios recientes.

Aunque se daba por descontado ese anticipo electoral, en un clima de fractura y división en el independentismo hasta en tres facciones (la de Junqueras, la de Puigdemont e incluso la de las CUP), el presidente de la Generalitat ha echado agua fría sobre esa opción en una entrevista en Público, hablando con su boca pero pronunciando palabras, con seguridad, del más famoso vecino de Waterloo, cada vez más desdibujado por su huida.

 

"No tengo ninguna intención de convocar elecciones cuando lleguen las sentencias", ha dicho de manera tajante para quienes aguardaban ese momento, posiblemente a principios de otoño, para llamar a los catalanes a las urnas y consagrar definitivamente a ERC.

Torra ha explicado que considera necesaria una respuesta unitaria y colectiva si las sentencias son condenatorias y que no debería pasar por una convocatoria electoral sino por "volver a ejercer el derecho de autodeterminación de Cataluña".

Una alianza inviable

Una posibilidad remota, cuando no inviable, desde que ERC y el PdeCat rompieran su alianza electoral y no participaran conjuntamente en las últimas Autonómicas, ganadas en balde por Ciudadanos.

Preguntado por las afirmaciones de líderes de ERC sobre una próxima convocatoria de elecciones, Torra ha dicho que pretende seguir trabajando por la autodeterminación: "Yo me considero un heredero, un sucesor mejor dicho, del Govern del president Puigdemont y del vicepresidente Junqueras, del Govern que llevó el país a la autodeterminación y por lo tanto nosotros tenemos que continuar por este camino".

El independentismo libra una guerra abierta entre facciones. Y Junqueras se la está ganando de calle a Puigdemont

Preguntado por cómo evitar que las soluciones al conflicto nacional se busquen en los tribunales, Torra ha pedido un "empoderamiento de los políticos por encima de la judicialización". Un lema infructuoso como demuestra el proceso de los cabecillas del procés en el Supremo.

Así las cosas, Torra se convierte en una especie de muro de contención para ERC y de subordinado de Puigdemont, dos condiciones que nunca había ostentado con esa claridad pese a ser las definitorias de su llegada a la Generalitat y de su ascendencia, hoy agotada, en la propia Moncloa: hoy ese hilo, de haberlo, es también de ERC.

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