26 de marzo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pedro Sánchez nunca llegó a enseñar el test antiplagio que La Moncloa publicitó

(II PARTE) La propia Moncloa, que mintió difundiendo como propio un test antiplagio que ahora considera "privado", reconoce en otro documento que Sánchez nunca enseñó esa supuesta prueba.

Pedro Sánchez nunca llegó a entregar siquiera una copia del supuesto test antiplagio que La Moncloa, sin embargo, difundió por los canales institucionales del Gobierno el pasado 14 de septiembre para proteger al presidente del Gobierno.

Así lo atestigua un segundo documento rubricado por la Secretaría General de la Presidencia que reconoce que jamás tuvo en su poder ese presunto estudio que nadie conoce. Con el mismo, que obra en posesión de ESdiario, se completan las dudas que ya generó un primer documento en el que Moncloa reconocía que nunca encargó ni conoció ni posee el test antiplagio que sin embargo propagó a bombo y platillo como coartada, dando a entender que al menos conocía de su existencia.

 

En ese primer documento, se apelaba a la supuesta "privacidad" del test para justificar que no se hiciera público, pese a que su contenido se difundió a ciegas y sin conocerlo ni poder entregarlo a ningún solicitante. Ahora, se da un paso más, pues si en el anterior caso se sugería que el desconocimiento obedecía al imposible carácter privado del test, ahora se viene a confesar que nunca se llegó a tener en propiedad, siquiera temporal, el mismo.

"No hay otra información adicional a la ya solicitada", responde la Secretaría General de la Presidencia a una segunda petición de información que reclamaba conocer el procedimiento seguido por el presidente Sánchez para entregar el supuesto test antiplagio "privado" en La Moncloa para que éste se encargara de enviarlo a los medios de comunicación al objeto de frenar el tsunami informativo que arreciaba en esos momentos.

Moncloa mintió al difundir el test antiplagio de Sánchez como propio. Y ahora reconoce que jamás el presidente llegó a enseñar esa prueba

Es decir, Moncloa reconoció en un primer documento que no encargó ni tenía en propiedad el test antiplagio, revelando que fue un asunto personal del presidente; y en este segundo lo que viene a revelar es que jamás llegó a verlo, poniendo incluso en duda su existencia.

Tanto Sánchez como Moncloa se introducen así en un callejón de difícil salida, al encadenarse una larga lista de mentiras, inexactitudes y contradicciones que han derribado ya por completo la estrategia de defensa en plena Comisión de Investigación del plagio en el Senado.

 

 

DOCUMENTO. Una vez reconoció La Moncloa que había mentido al difundir como propio un test antiplagio que no había encargado, este nuevo documento rechaza dar más información sobre cómo lo entregó Sánchez, pero reconoce algo crucial: "No hay información adicional". Es decir, ni siquiera llegó a ver el informe, que el presidente no ha enseñado a nadie

 

Si las revelaciones de hace una semana en ESdiario permitieron conocer la sorprendente mentira que Moncloa lanzó a la opinión pública, presentando como propio un test antiplagio que no encargó, este segundo documento mete a Sánchez en un lío político de envergadura.

La respuesta con la que se pilla las manos La Moncloa, curiosamente, ha llegado al intentar no dar ninguna información, negando la posibilidad de conocer el mecanismo exacto que se siguió en la Presidencia antes de lanzar el test antiplagio: para no tener que darlo, la Secretaría General primero apeló a la "privacidad" del mismo y ahora reconoce que ni lo ha visto al afirmar que no existe información adicional sobre cómo y cuándo lo conoció.

Básicamente, porque tendrá que explicar en primer lugar por qué utilizó a La Moncloa como herramienta de comunicación de un documento que nadie externo ha visto y el propio Sánchez se niega a enseñar hasta ahora.

 

Y, a continuación, cómo hizo el presidente para conseguir en tiempo récord una costosa licencia de programas como Turnitin o Plagscan -entre 5.000 y 100.000 euros de coste- cuya instalación lleva por lo general varios días pero en su caso se hubiera tenido que lograr en unas horas.

El País sí hizo uno un día después

Las otras dos opciones, ninguna de las cuales aclararon nunca ni La Moncloa cuando salió en defensa de Sánchez ni el propio presidente cuando fue interpelado, son que un tercero sin identificar hiciera ese supuesto estudio antiplagio -El País publicó el día 15 de septiembre sus propias conclusiones- o que simplemente ni exista.

Por resumirlo, Moncloa mintió al vender como propia una prueba que demostraría la “inocencia” de Sánchez en la acusación de haber plagiado su tesis doctoral y, ahora, trasciende que no sólo no la hace pública por su carácter “privado”, sino que jamás el presidente llegó a mostrársela antes de ser difundidas por sus canales de información.

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