04 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La familia popular pasa del alivio a la euforia y desborda su alegría

Miles de simpatizantes del PP en la calle Génova

Miles de simpatizantes del PP en la calle Génova

Como en las grandes noches de las mayorías absolutas, los simpatizantes del PP recobraron la autoestima y dedicaron a su líder un calurosos homenaje en una noche memorable en Génova.

"Satisfacción" fue la palabra más repetida.  El balcón revivió el clima de alegría de las noches de las mayorías absolutas. Y las caras de satisfacción de los dirigentes del PP y el júbilo de los miles de simpatizantes que abarrotaban la calle Génova, eran en la medianoche de este domingo la mejor prueba del convencimiento unánime que circulaba por la sede popular: Mariano Rajoy salda con éxito uno de los envites más complicados e inéditos para su partido.

Y la imagen del balcón, primero junto a su esposa Viri a la que dedicó una mención especial, después junto a Cospedal y Soraya, y finalmente con la plana mayor del partido, fue la confirmación del clima de euforia con el que se saldó la cita del 26-J. Un muy emocionado Rajoy, que se hizo esperar algo más de lo habitual, fue recibido al grito de "presidente, presidente", "yo soy español, español, español", "yo soy del PP, del PP, del PP" y "sí se puede, si se puede".

El presidente en funciones, -que dijo a los suyos afrontar el discurso "más difícil" de su vida-, elogió el "coraje" de sus militantes y su "fe" en la victoria". Interrumpido constamente con gritos de "viva España", Rajoy aseguró que el triunfo del 26-J es "el triunfo de la libertad".

"Y Mariano tenía razón". Con esta escueta frase valoraba un destacado dirigente del PP los resultados de la noche del 26-J superado ya el 90% del escrutinio. La novedosa campaña, muy pegada a los ciudadanos y alejada de los grandes mítines, y el continuo llamamiento al voto "moderado", se demostraron acertadas para llevar a Rajoy a gestionar esta segunda investidura en una situación de fortaleza sobre sus dos grandes rivales: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Rajoy, que llegó a la sede popular al filo de las ocho de la tarde, siguió el escrutinio en su despacho junto a su esposa Viri y algunos de sus hermanos. Al inicio de la noche, el ambiente era de preocupación contenida, prueba de ello es que, contra lo que es habitual, no compareció ninguno de los vicesecretarios y la única presencia pública fue la del propio Rajoy en la tradicional imagen del balcón de la calle Génova.

Tras una noche de intercambio de muchos números con la secretaria general, María Dolores de Cospedal, el secretario de Comunicación, Pablo Casado, el de Organización, Fernando Martínez Maíllo, o el eurodiputado Esteban González Pons, según avanzaba el escrutinio, la preocupación fue girando hacia el alivio, primero, y hacia la euforia, al final de la noche.

Catorce escaños más que hace cuatro meses hasta los 137, el 33% de los votos, primera fuerza en Andalucía, Madrid y Cataluña y el "regreso a casa" de un número notable de los descontentos que el 20-D se fueron a la abstención o a Ciudadanos.

Andalucía, Madrid y Cataluña

Los populares consideran que salen muy fortalecidos de la noche del 26-J. Crecen en votos y escaños y recuperan gran parte de los votos perdidos hace seismeses. El miedo a Unidos Podemos y el Bréxit, han contribuido según fuentes populares, al éxito de la estrategia diseñada por Mariano Rajoy y su jefe de campaña, Jorge Moragas.

En Génova se hizo en la noche del domingo hincapié en dos datos: el PP supera al PSOE como fuerza más votada en Andalucía, y a Ciudadanos en Cataluña. Sus trece escaños más les hacen creer a Rajoy de que nadie puede poner en duda su legitimidad para intentar formar gobierno -al tener 50 escaños más que Pedro Sánchez- y que tampoco Albert Rivera podrá mantener su veto a Rajoy tras salir muy debilitado frente a él.

 

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