03 de abril de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Un Gobierno dividido y enfrentado que ya produce insomnio a los ciudadanos

La torpe y alocada respuesta al coronavirus refleja el desastre interno de un Gobierno de coalición plagado de voces, egos y visiones distintas.

 

 

El Gobierno ha protagonizado esta semana dos episodios dantescos que atestiguan, sin la menor duda, la compleja convivencia y la falta de sintonía entre los socios que lo conforman. De un lado, la burda polémica a cuento de la pretenciosa y sectaria Ley de Igualdad Sexual de Irene Montero, un compendio de prejuicios intervencionistas con la loable excusa de atajar los comportamientos y delitos sexistas, frente a los cuales ya existe una condena penal y un repudio general.

Y de otro, la errática gestión de la grave crisis del coronavirus, con medidas unilaterales de Ministerios como el de Trabajo que carecían de una visión global del Gobierno y solo han servido para incrementar el pánico ya presente en la calle.

En los dos episodio, el presidente ha tenido que intervenir para intentar poner orden, algo tarde, y recordar que todos se deben a la misma causa y se deben comportar con arreglo a un único procedimiento y una única voz.

El "insomnio"

Que Sánchez tenga que recordarlo, tras una traumática intervención de urgencia, atestigua hasta qué punto tenía razón cuando dijo, en su día, que una coalición con Podemos le produciría "insomnio" a él y al conjunto de los españoles. El problema es que, pensando así, firmó un acuerdo y ahora es rehén del mismo.

 

 

En ambos casos, dos ministras de Podemos han actuado como si no formaran parte de una coalición y no se debieran al conjunto de los españoles, convirtiendo sus respectivos organismos en una plataforma para dar rienda suelta a sus delirios ideológicos o su falta de competencia.

Si siempre es grave un panorama así, en pleno pico del coronavirus resulta inaceptable y peligroso, porque tiene consecuencias inmediatas y muy delicadas. La falta de respuesta colectiva a una epidemia ya resulta evidente, y la propia OMS lo ha advertido de forma genérica a todos los países de Occidente, en un aviso que no citaba a España pero puede aplicársele sin equivocarse.

 

El problema de fondo es que en España hay varios Gobiernos dentro del titular: el del PSOE, el de Podemos, el de Moncloa en la sombra, el de la Comisión de Seguimiento de los dos partidos de la coalición e, incluso, el que decide todo desde fuera con los partidos independentistas.

En el peor momento para España, amenazada por una crisis sanitaria y otra económica, sufrimos ya el peor antídoto imaginable con este Ejecutivo intervenido desde fuera y elaborado a retales sectarios y egos desmedidos.

 

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