22 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

No sabe, no contesta

El portavoz del PP en la Comisión de Control de RTVE repasa la insólita trayectoria en el ente público de Rosa María Mateo, marcada por la purga profesional y la ausencia de explicaciones.

 

 

La Administradora única de RTVE no sabe a estas alturas si es apoderada o no de una sociedad instrumental con la que podría haber escamoteado el pago de impuestos; no sabe si es compatible o no con la alta responsabilidad pública que ha asumido; no sabe si está inmersa o no en un conflicto de intereses (más que aparente) con el objeto audiovisual de esa sociedad; no sabe ni contesta a casi nada de lo que le preguntamos en el Parlamento.

Huye de las necesarias explicaciones públicas y se refugia tercamente en la ignorancia, pero blande una mano de hierro en el sectario ordeno y mando

En la cocina demoscópica de Tezanos, el embutido y recurrente “no sabe, no contesta” de Rosa María Mateo sería como mínimo un diputado más para el PSOE, pero analizado con un poco de rigor resulta una coletilla tan inapropiada como inaceptable.

Eso sí,  la Administradora única de RTVE se incomoda aparatosamente ante el control democrático de sus decisiones. Le perturba menos, sin embargo, ejecutar una gigantesca purga profesional por exclusivos motivos políticos.

Naufragio de audiencia

No parece contrariarle tampoco que los informativos de TVE pierdan espectadores a borbotones y naufraguen en las ofertas menos sugestivas. No le inquieta sobremanera revelar el desconocimiento más supino de la empresa que se trae entre manos. Ni siquiera muestra signos de alguna desazón por la retahíla de polémicas, escándalos y malas prácticas que ampara y disculpa desde su privilegiada atalaya. Entre aspavientos y maldiciones hay siempre un anchuroso margen para la glosa de la que no sabe o no contesta.

 

 

El experimento, que no experiencia, de la Administradora única de RTVE podría ser solo un episodio interino y desafortunado, sino fuera porque el daño al crédito del servicio público puede ser irreversible.

Rosa María Mateo se incomoda ante el control democrático de sus decisiones. Le perturba menos ejecutar una gigantesca purga por motivos políticos

La burla o la grosería que practica con el mismo desdén que irresponsabilidad no tendrían que tener mayores consecuencias, sino fuera una actitud inconcebible y extravagante en un alto cargo. Que pase a la historia de la Corporación RTVE por ocasionar el mayor daño en el menor tiempo sería tal vez anecdótico, sino fuera también una catástrofe de trascendencia colosal.

Un "ordeno y mando" sectario

Huir de las necesarias explicaciones públicas y refugiarse tercamente en la ignorancia, pero blandir una mano de hierro en el sectario ordeno y mando no se compadece para nada con la venerable aureola de celofán con la que se pretende envolver a menudo a este personaje.

Contó Rosa María Mateo en una entrevista que “tengo un gran cariño y admiración por Felipe González, que cuando me veía aparecer decía con gracia: “Ahí llega el Espíritu Santo!”. Que procede del más alto es verdad, pero cualidades divinas, al menos en esta etapa, ni por asomo. Se ha quedado en el recurso ramplón de no sabe, no contesta.

Comenta esta noticia
Update CMP