Polio y literatura (I)

Con motivo del Día del Libro, el autor hace un repaso a un género de literatura sobre discapacidad que arrastra una gran carga emotiva en sus historias, el referido a polio

Esta semana se ha celebrado Sant Jordi y el Día del Libro, además de que en Valencia estamos inmersos en plena Feria del Libro. Ya es posible recorrer las coloridas casetas repletas de imaginación, aventuras o dramas mientras se pasea por el Jardín de Viveros.
Me ha parecido interesante aprovechar esta efeméride para hacer un repaso a un género de literatura sobre discapacidad que creo que es tremendamente sugerente por la gran carga emotiva que suelen tener sus historias: Polio y literatura.


Indicar que me he ceñido solo a la literatura sobre polio publicada en español (aunque con algunas excepciones por su interés) que se puede encontrar editada en forma de novela o narración literaria, incluidas biografías propias o ajenas, dejando aparte trabajos de investigación o tesis doctorales.
También, aclarar que el artículo es bastante extenso y por ese motivo lo he dividido en dos entregas. Esto es porque me he permitido añadir comentarios o sinopsis en la mayoría de las obras para fomentar mejor el deseo de leerlos, que al fin y al cabo es de lo que se trata.
Agradecer, por último, el trabajo Poliomyelitis in literature, cinema and television de Susana Collado Vázquez y Jesús M. Carrillo, porque ese estudio me ha servido como una buena herramienta de base.

Espero que os parezca atrayente la propuesta, algunos títulos son joyas absolutas y dignos de lucir con brillantez en cualquier biblioteca. Por eso confío que os anime a buscar alguno de ellos en una de esas ferias del libro que sin duda abrirá cerca de vuestras casas durante esta primavera. O en cualquier librería, cualquier otro día.


Vamos allá:

Importante comenzar citando que en 1934, Robert Graves (1895-1985), publicó Yo, Claudio en la que menciona que el protagonista padecía poliomielitis. Teorías recientes, y así lo ratificó en una entrevista el propio autor, afirman que el emperador sufría en realidad parálisis cerebral.
Lo mismo ocurre en un buen puñado de obras de diversas épocas y autores dispares, en las que se cita de pasada o existe algún personaje que padece polio. También es común que sean simples secundarios o con escaso protagonismo en la trama.


Dan Brown hace una breve referencia a la vacuna de la poliomielitis en Inferno (2013) y Guillermo del Toro (el oscarizado director de cine) escribió junto a Chuck Hogan Oscura (2013) una siniestra historia de vampiros en la que un personaje sufre poliomielitis, necesita férulas en brazos y piernas y se desplaza en una silla de ruedas de madera y mimbre.

 

Que el cielo la juzgue, de Ben Ames Williams (1889-1953), que también fue llevada magistralmente al cine en 1945 interpretada por una fascinante Gene Tierney, cuenta la historia de Ellen Berent, una de las mujeres más perturbadoras que hayan existido en la literatura. Bella como una diosa y obsesiva hasta el delirio, conquista a Richard Harland, un escritor de éxito. Sus celos hacia todo cuanto rodea a su esposo la llevarán a levantar un vendaval de destrucción y muerte. Entre ellos el de Danny, el hermano pequeño de Richard, que a consecuencia de una parálisis infantil se encuentra rehabilitándose en Warm Springs (donde también se rehabilitó Roosevelt). No puede caminar y precisa una silla de ruedas para desplazarse, entrenando los pasos y realizando ejercicios de natación para mejorar su movilidad. Su vulnerabilidad será aprovechada por su cuñada.

 

Basada en hechos reales es La vida inmortal de Henrietta Lacks (2011), de la escritora científica Rebecca Skloot, sobre las sorprendentes células de Henrietta Lacks, una campesina a quien se las tomaron sin su conocimiento, y que todavía hoy siguen vivas a pesar de que ella lleva muerta más de 60 años. Sus células se utilizaron para el desarrollo de la vacuna de la poliomielitis, desvelaron secretos sobre el cáncer y los virus, contribuyeron al desarrollo de avances como la fertilización in vitro y la clonación, y han sido compradas y vendidas por laboratorios de todo el mundo, generando importantes beneficios a la industria farmacéutica. Su familia, que no puede permitirse pagar un seguro médico, vivió cincuenta años sin conocer la historia de Henrietta y hoy luchan por defender su legado.

 

Wallace Stegner (1909-1993) escribió En lugar seguro en 1987, la historia de dos parejas y su amistad durante más de 30 años. Sally, uno de los personajes, contrajo poliomielitis en su juventud y quedó paralítica después de dar a luz. Este hecho marcó su vida y la de su esposo Larry, que refleja la enfermedad de su mujer de la siguiente manera: «que mis cadenas no son cadenas, que a lo largo de los años la parálisis de Sally ha sido una triste bendición. Ha hecho de ella más de lo que era; le ha permitido darme más de lo que nunca hubiera sido capaz de darme teniendo salud; me ha enseñado, como mínimo, el alfabeto de la gratitud». Una profunda reflexión sobre el amor y la amistad, sobre cómo hacer frente a las tribulaciones de la vida. Entrañable y auténtica.

 

Qué duda cabe que cualquier obra que trate la biografía de Franklin D. Roosevelt (1882-1945), tiene necesariamente que reflejar entre sus páginas la poliomielitis. Roosevelt la contrajo cumplidos los veintinueve años. Aun así ganó cuatro elecciones presidenciales norteamericanas seguidas, más que ningún otro, y fue el impulsor definitivo para la investigación de la vacuna que descubriría en 1955 el Dr. Jonas Salk. Patrick Renshaw es el autor de la biografía Franklin D. Roosevelt (perfiles de poder) (2008), donde se desgrana su carrera política y la relación con su enfermedad y su vida.

 

Sobre aquel terror de la sociedad estadounidense hacia la polio, ese mal silencioso y oscuro que se cebaba básicamente con los niños, la carrera contra el reloj por encontrar una vacuna y el logro del Dr. Jonas Salk (1914-1995) descubriéndola, que aún hoy es considerado como uno de los grandes hitos de la historia de la medicina, a pesar de lo cual jamás le concederían el Premio Nobel; la referencia a la prevención, a la sintomatología de la poliomielitis, al pulmón de acero o a los trabajos del Dr. Albert Sabin (1906-1993) con su posterior desarrollo de la vacuna en forma de gotas, existen un buen número de obras (sin traducir al español): A paralizing fear. The triumph over polio in America (1998) de Nina Seavey y Paul Wagner; Jonas Salk and the polio vaccine (2001) de John Bankston; Polio voices (2007) de Julie Silver.

 

Un verdadero icono cultural de nuestro tiempo es la pintora mexicana Frida Kahlo (1907-1954). En 1913 contrajo poliomielitis. Así fue como empezó varias cadenas de operaciones y lesiones, que más tarde sería por un grave accidente de autobús que le destrozó el cuerpo y la mantuvo postrada en cama durante años, con terribles e insoportables dolores en la columna vertebral, los hombros, las costillas y los pies que le amargaron la vida. Sufrió más de treinta operaciones a lo largo de su vida y en la convalecencia comenzó a pintar. “Pies para que os quiero si tengo alas p’volar”.

 

Gran parte de su obra son autorretratos. Sufrió varios abortos y no pudo tener hijos, pero creó un certificado de nacimiento de un hijo imaginario al que llamó Alejandro. Fue activista de izquierdas y apoyó al gobierno republicano durante la Guerra Civil Española. Frecuentó ambientes políticos, intelectuales y artísticos, organizó cenas para Pablo Neruda y Nelson Rockefeller; fue amante de Trosky, dirigente del partido comunista soviético, y se casó con el pintor Diego Ribera con quien mantuvo una relación profunda de amor-odio. Su vida ha inspirado una gran cantidad de relatos, poemas, novelas, películas y canciones, incluido un disco de Madonna.


Muchas son las biografías sobre su tormentosa vida que se pueden encontrar navegando por las redes o en librerías, como "Diego ist der Name der Liebe : das Schicksal der Frida Kahlo, (Diego es el nombre del amor: el destino de Frida Kahlo) (2000) de Barbara Krause.
Una artista y una mujer fascinante, de poderoso carácter forjado en el dolor y el sufrimiento. La última entrada de su diario decía así: “Espero alegre la salida y espero no volver jamás”.

 

Emotiva, impactante y recomendable es En torno a mi madre: unas memorias (2009), en la que la escritora estadounidense Mary Gordon escribe sobre su madre, Anna Galiano Gordon, que murió en 2002 a los 94 años. Tras pasar por experiencias como la inmigración, la guerra mundial, la Gran Depresión y una enfermedad de infancia como la poliomielitis que le dejaría graves secuelas físicas de por vida, fue madre soltera en aquellos convulsos años de entreguerras y ya en la madurez tuvo episodios de alcoholismo que la conducirían a la amargura.

 

La Polio (2014), es una novela corta para estómagos fuertes, una sombría historia del escritor argentino Miguel Ángel Molfino (1949), que fue víctima de la dictadura militar argentina, sobre un asesino en serie que se hace llamar La Polio, de terrible y traumática infancia dentro de una familia opresiva y abusadora, provocado por los encierros a los que fue sometido de niño para evitar el contagio de la enfermedad. “La Polio surge a partir de la pesadilla que sufrí cuando tenía cinco años, durante la epidemia de poliomielitis de 1956. Pasé un año entero sin salir del departamento, muy asustado, con una bolsita de alcanfor colgada del cuello, teóricamente, un talismán contra la peste. Así nacieron los dos personajes principales de la novela: el perturbado Onnis y su contraparte, un cazador de recompensas llamado Magaldi”.

 

En Secreto de hermanas (2012) de Belinda Alexandra, Thomas contrae poliomielitis y lo trasladan al hospital, donde se describe un panorama desolador: «Por el hospital desfilaban diversos niños a los que la poliomielitis les había arruinado el futuro. A algunos los llevaban de aquí para allá las enfermeras en sus sillas de ruedas, mientras que otros avanzaban a trompicones con aparatos ortopédicos o andadores. En el exterior de la consulta de fisioterapia vimos a un muchacho, que no tendría más de 14 años, que había desarrollado unos hombros totalmente desproporcionados con respecto al resto del cuerpo por usar muletas. Pero los peores casos eran los de los niños de los pulmones de acero».

Thomas sufre fuertes dolores, es operado y ha de utilizar un aparato ortopédico y muletas. Deciden llevarlo a otro especialista que les habla de Elizabeth Kenny, una enfermera australiana, personaje real clave en el tratamiento de la poliomielitis. Este libro no sólo hace referencia a la sintomatología o al terror con el que se recibe el diagnóstico de polio, sino también al tratamiento ortopédico, quirúrgico y de fisioterapia.

Continúa en la siguiente entrega con, entre otros, la literatura española sobre polio.

 

*Autor de Sueños de Escayola

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