27 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El truquito del Bernabéu termina de incendiar a los madridistas

El Barcelona "ajustició" al Real Madrid en el Clásico de la seguridad.

El Barcelona "ajustició" al Real Madrid en el Clásico de la seguridad.

El Clásico convertido en búnker por los atentados de París comenzó con un impresionante silencio que poco a poco fue dando lugar a los pitos a Piqué. Pero entonces se produjo el vuelco.

Entre férreas medidas de seguridad y con el Santiago Bernabéu convertido en un búnker, el Clásico entre el Real Madrid y el FC Barcelona se convirtió de nuevo en un grito contra la violencia y el terror del yihadismo que ha intentado poner en jaque, no sólo a Francia sino a toda Europa. De este modo, el partido comenzó con un impresionante minuto de silencio en recuerdo de París y contra el terrorismo, solo con el sonido de la versión instrumental de La Marsellesa sobre el césped, donde los 22 jugadores se colocaron en el círculo central acompañados por Rafa Benítez, Luis Enrique y los suplentes. Nadie quiso perderse el "Todos somos Francia" con una bandera gigante del país vecino desplegada en uno de los laterales. Tampoco el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, que estaba en el palco entre el presidente merengue, Florentino Pérez, y el presidente culé, Josep Maria Bartomeu.

El partido comenzó con Messi en el banquillo y los jugadores de los dos equipos luciendo brazaletes negros en sus brazos. Terminado el homenaje, comenzó el Clásico tradicional y superado el silencio respetuoso contra el terrorismo, comenzaron los pitos... los pitos a Piqué cada vez que tocaba el balón. No se esperaba menos. El partido comenzó vibrante con un toma y daca de ambos equipos que culminó en el minuto 10 con gol del uruguayo. Sergi Roberto sorprendió a Modric en un cambio de ritmo y metió un pase al hueco para Luis Suárez, que superó la salida de Keylor Navas con un golpeo cruzado de exterior.

Diez minutos después, la tuvo Sergi Roberto para aumentar la distancia del Barça en el marcador y los culés comenzaron a arrinconar a los merengues. A la grada se le olvidaba hasta pitar a Piqué, pero la lesión de Mascherano (que salió al cesped con el ojo morado) dejó algo frío al banquillo culé y a punto estuvo James de sorprender a Bravo. 

Cristiano Ronaldo, que está en el disparadero de todos los rumores estos días, empezaba a perder los nervios y le dio un codazo a Dani Alves en la cabeza que el árbitro no vio y la tensión se extendía por las gradas. Todavía se llevó un plantillazo de Ramos el brasileño que el árbitro tampoco vio... como no vio el agarrón que denunció Cristiano Ronaldo de Busquets en la ocasión más clara del Real Madrid antes de que Neymar volviera a adelantar al Barcelona en el marcador en el 39. Iniesta llegó hasta la frontal del área y metió el pase entre líneas a Neymar muy muy ajustado. El brasileño definió por bajo ante Keylor Navas. La polémica estaba servida: del presunto penalti no pitado a Ronaldo al gol del Barcelona en fuera de juego.

Sea como fuere el partido llegó al descanso con un vuelco inesperado y el público del Bernábeu dejó de pitar a Piqué y comenzó a pitar a su propio equipo porque no le gustaba mucho lo que veía, que era el dominio apabullante de los blaugranas y una ocasión clarísima en el descuento que falló inexplicablemente Luis Suárez y luego Rakitic. Las cartulinas blancas del mosaico inicial las utilizó el público madridista para abuchear y enseñar pañuelos blancos a su equipo cuando se llegó al descanso. Y todavía estaba lo peor por llegar para la parroquia blanca.

El Real Madrid pareció reaccionar en el vestuario y la segunda parte comenzó con varias ocasiones claras para los merengues pero entonces... llegó Iniesta.  Neymar dejó de tacón para el manchego que según llegaba en carrera la clavó en la escuadra. Y por si el Madrid no tuviera suficiente, salió Leo Messi. Las caras en el banquillo del Madrid eran un poema, un velatorio más bien... Y comenzaron los chistes en Internet y los gritos en la grada (acompañando ya a los silbidos). Que si Florentino dimisión, que si queremos a Jose Mourinho... Y Cristiano (más bronceado que nunca, eso sí) sin encontrar su mejor juego. La tuvo en sus pies y un paradón de Bravo evitó la remontada.

Y llegó el cuarto, de Luis Suárez. Y el público del Bernabéu se dividió entre los que pitaban, los que se iban y los que sacaban pañuelos... Y llegó la imagen de la afición blanca poniéndose en pie para aplaudir a Iniesta cuando salió por Munir. Imágenes para la posteridad... Y llegaron las pitadas a Cristiano por sus bicicletas en medio del chorreo. Lo del portugués empieza a tener muy mala pinta, sobre todo después de la reunión en Madrid de su representante Jorge Mendes (dicen las malas lenguas que también su suegro) con el jeque Nasser Al-Khelaifi, millonario propietario del PSG.

A cinco minutos del final todo el pescado parecía vendido y los nervios comenzaron a pasar factura y ahí Isco vio la tarjeta roja tras un dura patada a Neymar. Todavía intentó el equipo de Benítez sacar fuerzas de flaqueza pero Bravo, como el resto del equipo, tuvo su noche y no dio opciones. Se esperaba tormenta al acabar el partido y así fue. Los seguidores que aún seguían en el campo se emplearon a fondo para mostrar su descontento con una sonora pitada a pesar de que el club blanco puso la megafonía a toda vela. No le valió el "truquito", las cámaras enfocaban la pañolada y los abucheos se oían por encima del himno y el alto volumen no hizo sino terminar de incendiar al respetable. Se avecina "crisis" esta semana en la prensa deportiva...

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