30 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El BOE confiesa con una errata involuntaria el "caos" que desborda a Sánchez

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez en el Congreso de los Diputados

El Real Decreto que estipula las actividades esenciales que seguirán en marcha incluye una palabra que reproduce perfectamente la situación en la que vive el Ejecutivo en la actualidad.

Pedro Sánchez volvió a comparecer este fin de semana para establecer el cese de todas las actividades consideradas no esenciales desde este mismo lunes, pero sin aclarar cuáles eran, generando un gran "caos" que hasta fue recogido en el BOE de forma involuntaria.

Y es que, el Gobierno ha mantenido en vilo muchos españoles, que no sabían si tenían que trabajar o no, ya que no ha sido hasta esta medianoche cuando se ha publicado el Real Decreto que lo detalla. Un retraso debido, de nuevo, a las discrepancias existentes en el seno del Ejecutivo y también entre los presidentes autonómicos.

 El documento incluye una novedad, una moratoria de 24 horas para que las empresas cesen su actividad y además, una errata que demuestra claramente la improvisación y las prisas con las que se está gestionando la crisis del coronavirus.

De hecho, en el Real Decreto, se incluye que se consideran actividades esenciales: "Las que trabajan como abogados, procuradores, graduados sociales, traductores, intérpretes y psicólogos y que asistan a las actuaciones procesales no suspendidas por el Real Decreto 463/2020, de 14 de marzo, por el que se declara el estado de alarma para la gestión de la situación de crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19 y, de esta manera, cumplan con los servicios esenciales fijados consensuadamente por el Ministerio de Justicia, Consejo General del Poder Judicial, la Fiscalía General del Estado y las Comunidades Autónomas con competencias en la materia y plasmados en la Resolución del Secretario de Estado de Justicia de fecha 14 de marzo de 2020, y las adaptaciones que en su caos puedan acordarse".

 

 

Una errata, caos en lugar de caso, que en esta ocasión se muestra más reveladora que nunca, ya que pone de manifiesto las prisas y la improvisación con la que el Gobierno está gestionando la mayor crisis sanitaria que ha vivido nuestro país.

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