20 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Pascual Tamburri

    Ruta Norte

    Pascual Tamburri nació en Pamplona y vive Navarra. Es licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Políticas y en Derecho, doctor en Historia Medieval y profesor de Instituto. Ha investigado y publicado más de dos décadas y sigue creyendo que hay futuro para España y sus campos.

Otegi presidente, Barkos su ayudante, Podemos su precio

El PNV clerical y capitalista se nutre de votos del PP y de miedo a Otegi. Pero gobiernan juntos Navarra, y el avance de Podemos afecta a sus planes.

El PNV clerical y capitalista se nutre de votos del PP y de miedo a Otegi. Pero gobiernan juntos Navarra, y el avance de Podemos afecta a sus planes.

No hay frutas maduras en política, pero sí Evas en Navarra. Uxue Barkos gobierna en minoría gracias a Bildu y Podemos. En junio los quiere unidos. Y Otegi quiere ser lehendakari.

Pensando en junio, la presidenta navarra Uxue Barkos apuesta por "fórmulas que puedan conjugar el encuentro de fuerzas" si hay elecciones. Magnífico. Su presidencia es, de hecho, el resultado de la suma de cuatro derrotas electorales –Geroa Bai, Bildu, IU y Podemos-. También en diciembre de 2015 fueron juntos a las elecciones, aunque sólo para el Senado. Y les salió mal, aunque por poco, y no precisamente por los aciertos coaligados de UPN y PP.

Pero lo de junio de 2016 va a ser diferente. Distinto, porque quieren esa simbólica victoria en el Senado que no tuvieron y otra en el Congreso que nunca pudieron tener. Distinto, porque esos votos ahora pueden ser importantes en Madrid y sin duda lo serán para consolidar o no el cuatripartito navarro. Y distinto, sobre todo, porque hay elecciones en el País Vasco. Elecciones cruciales, y con intereses no exactamente coincidentes con los navarros. Salvo que los hagan coincidir. Por eso la presidenta dice, sobre una candidatura conjunta del cuatripartito, que "la circunstancia ahora es diferente". ¡Por supuesto! Sobre todo porque el PNV se la juega.

Geroa Bai - PNV, EH-Bildu-Batasuna, Podemos y IU-IE, los cuatro partidos que sostienen al Gobierno de Navarra, estudian sus posibilidades. Para junio y para después.

PNV Geroa en diciembre de 2015 optó por comparecer en solitario al Congreso y con la coalición del cuatripartito Aldaketa sólo al Senado. Quedó sin representación. De hecho, todos reconocen que no pusieron mucho interés en lo del Senado, lo que dejó casi como regalo en manos de UPN PP las mayorías al Congreso y al Senado. ¿Pueden permitirse una ulterior legitimación del centro y del navarrismo como mayoría natural de Navarra? No parece, salvo que maquiavélicamente se den cuenta de cómo aquella pequeña victoria ha favorecido estos meses el inmovilismo y la renuncia a toda enmienda por sus rivales. Pero el problema de Barkos va más allá: ¿cómo va a hacer campaña el PNV en la CAV al grito de “vótame que vienen los batasunos” y a la vez gobernar con los batasunos en Pamplona?

Podemos, o Podemos más los comunistas de toda la vida, según se vea, lo tiene más fácil. Más fácil porque su fuerza es en las dos regiones joven, inesperada, quizá creciente y en todo caso de cintura flexible. Y puede elegir. Puede elegir en Vitoria unirse a los batasunos, o no, según convenga. Puede elegir apoyar en Pamplona a Barkos y a la vez matizar ese apoyo, como ha hecho en educación. Puede ser oposición, quizá mayoritaria. Y puede, según algunos, derrotar al PNV y ser mayoría –relativa- en la CAV. Luego, subastarse sería fácil. Porque no le hacen ascos a Arnaldo Otegi, si toca, ni al separatismo, si conviene. A diferencia del PNV, no va a alimentarse de los restos del PP. Pero quizá esté dando el abrazo del oso a Arnaldo. O viceversa.

Quien no engaña a nadie es Arnaldo Otegi. El de Sortu puede ser presidente de la CAV si consigue un buen resultado (difícil equilibrio entre mantener la ilusión de los batasunos sangrientos de siempre y ganarse a los neobolcheviques tentados por Podemos). Puede después venderse a Podemos o, nadie lo descarte, al PNV, aunque tendrá contra él el grueso de su campaña. Tiene muchos problemas por delante pero su meta es evidente. Puede conseguirlo. Es más, en su negociación puede entrar Navarra, ofreciendo como parte de sus concesiones su apoyo a la continuidad de Barkos. Eso sí, tácticamente tiene que contener a sus más indómitos apoyos, porque no le convienen detenciones como las de Txelui Moreno y su hijo Ibai ni declaraciones como las de Adolfo Araiz a veces y las de Joseba Asirón casi siempre.

¿Un horizonte? El PNV capitalista y meapilas gobernando en Pamplona con Batasuna y reclutando votos del PP en Vitoria. El Sortu revolucionario evitando que Podemos le desangre por la izquierda y a la vez sin parecer menos independentista a los de siempre ni demasiado etarra ante la opinión pública. Podemos, pieza necesaria de todas las combinaciones. PP y PSOE, cada vez más fuera de juego, en este juego.

Y si no están fuera de juego ya se ocupa la prensa arruinada pero financiada por el nacionalismo de acusar al PP y a UPN de ser la reencarnación del mismo Franco. Basta decir “UPN, presionado por el minoritario PP y grupúsculos ultras, centra su oposición en intentar imponer su vieja visión única y reducida de Navarra cada vez más alejado de los problemas de la sociedad navarra y, sobre todo, de sus nuevas generaciones”. Bla, bla, bla. Así que ojo, UPN y PP: si no hacéis lo que decíais antes traicionéis a los vuestros, y si lo hacéis o lo intentáis (para variar) seréis estigmatizados con la “reductio ad Hitlerum” (“ad Francum” en este caso) que todo lo justifica. Pero en cuanto a concesiones se empieza aceptando la ikurriña y se termina usando la Transitoria, como sin duda sabéis. Y por supuesto lo saben, con gula en los ojos, tanto Arnaldo como Uxue. Veremos grandes cosas, pero ninguna sorpresa.

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