18 de noviembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Álvarez de Toledo y Arrimadas meten el miedo en el cuerpo a la izquierda con Vox

Tiembla la "maquinaria de la izquierda", el "progresismo sedicente" y los custodios de la mentalidad correcta porque las portavoces del PP y Ciudadanos se traen algo entre manos que promete.

No dejó a nadie indiferente hace unos días y este sábado se hace eco en su columna de ABC Ignacio Camacho: "Va a ser interesante el pulso de portavoces de la oposición entre Cayetana Álvarez de Toledo e Inés Arrimadas, que el jueves cruzaron con éxito ante (contra) Carmen Calvo sus primeras armas".

A su juicio, "hay ciertas cualidades políticas que aún deben pulir ambas pero reúnen condiciones sobradas para brillar como estrellas parlamentarias. Son inteligentes, telegénicas, tienen el punto justo de dureza y de audacia y conocen el poder magnético, restallante y si es preciso agresivo de la palabra. Juntas y en competencia, mitad socias y mitad adversarias, prometen ocupar una amplia parcela de relevancia y de protagonismo en la Cámara y delante de las cámaras".

Será por eso, reflexiona, que "la maquinaria de la izquierda ha comenzado a colocarles despectivas etiquetas que demuestran la inquietud de saberse ante rivales capaces y enérgicas. El progresismo sedicente está desacostumbrado a que la derecha defienda sus convicciones con brío, atrevimiento y contundencia; durante años se ha impuesto un paradigma hegemónico frente al que el liberalismo tendía a encogerse con una especie de vergüenza".

Sin embargo, "eso es algo a lo que estas dos mujeres sólidas y ambiciosas no parecen dispuestas; no van a entregar ninguna causa –y mucho menos la del feminismo– por temor a quedarse fuera de un paraíso en el que de todas maneras no les piensan dejar entrar los custodios de la mentalidad correcta".

Así las cosa, apunta Camacho, "por primera vez desde la época del aznarismo, el sector liberal-conservador se muestra en el Parlamento orgulloso de sus ideas, capaz de exponerlas sin remordimiento, sin inferioridad y hasta con una dosis de soberbia. Sin miedo a que sus antagonistas les cuelguen el rutinario marbete del trifachito y la ultraderecha, entre otras cosas porque ésta tiene su propia representación y no pierde oportunidad de marcar las diferencias. Con Vox cerca, la imagen de moderación está al alcance de cualquiera". 

 

 

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