Puig se revuelve contra el poder institucional de Madrid: "no es sensato"

Ximo Puig en el desayuno informativo en Madrid

Ximo Puig en el desayuno informativo en Madrid

El presidente valenciano defiende, en Madrid, que la capital ceda al resto de autonomías parte de su poder institucional y económico-fiscal para facilitar la cohesión de España.

El primer acto público de Ximo Puig en Madrid con el nuevo Gobierno de Pedro Sánchez ha servido para constatar un cambio en las prioridades políticas del jefe del Consell. Si en el primer mandato del Botànic el leiv motiv era la financiación autonómica, que fue una exigencia urgente al ejecutivo de Mariano Rajoy, ahora queda diluida en tres principios de 'acción práctica': justicia social, desarrollo sostenible y cohesión territorial.

Más allá de algunas concreciones, la intervención de Puig en un desayuno informativo se antoja próxima a aquella máxima política que viene a decir que ante la falta de dinero cabe recurrir a nuevas ideas y reivindicaciones.

"Nuestra situación es crítica, no porque gastemos mucho, sino porque percibimos muy poco". En concreto,  "2.000 millones menos al año que Galicia y 4.000 menos que Cantabria, que tienen una renta per cápita similar a la nuestra. O 6.000 millones menos que las comunidades forales, con una renta per cápita  más de un 40% superior a la valenciana. Es totalmente inaceptable.", se lamentó Puig ante un nutrido auditorio, con tres ministros -entre los que no estaba entre ellos Ábalos-  los vicepresidentes del Consell (Oltra y Martínez Dalmau), y los consellers de Sanidad y Hacienda. 

Madrid, un dumping  fiscal antipatriótico

Para Puig, "ahora es más urgente que nunca, y no puede retrasarse más" el nuevo sistema de financiación.  En el mejor de los casos, el documento, pactado por Pedro Sánchez y Compromís, no estará antes de ocho meses. Luego será necesario un acuerdo a diferentes bandas entre comunidades autónomas y formaciones mayoritarias.

El líder del PSPV hizo un esbozo de propuesta para reforzar el modelo autonómico atizado por los nacionalistas catalanes,  con el fin de" superar anomalías de un Estado completo".

Y en esta línea apostó por descentralizar el poder institucional, "concentrado" en Madrid,  y también el financiero-económico que,  por el "efecto capitalidad", se traduce en un "dumping fiscal" generador de asimetrías. Un “dumping fiscal” antipatriótico y perjudicial para el resto de  comunidades", subrayó Puig. "La macrocefalia política, económica y financiera que aglutina la capital de España es ineficiente, injusta e insostenible", redondeó.

Puig, tra ssu discurso, evitó concretar qué ministerios u organismos podrían ser trasladados a otras comunidades autonómicas, e incluso, como se le preguntó, qué consellerias que están en Valencia podrían ir a Alicante o Castellón.

El líder de los socialista aportó como datos que Madrid "absorbe" el 29 % de los funcionarios de la Administración General del Estado. Es el "cuádruple de lo que le corresponde por población.  Para Puig no "parece sensato" tampoco que Madrid tenga "casi 150.000 empleados públicos estatales: una cifra mayor que el número de trabajadores autónomos en 46 provincias españolas. O mayor que el número de afiliados al Régimen General de la Seguridad Social en 21 provincias.

Usó el caso alemán como referencia para la descentralización que defiende. La Corte Constitucional y la Corte Suprema Federal  se ubican en Karlsruhe, La Corte de Finanzas, en Múnich; La Corte de lo Laboral está en Frankfurt;  la Corte de lo Social, en Kassel, y la Administrativa, en Leipzig. Todos los tribunales quedan lejos de Berlín, Capital política, y de Frankfurt.

El jefe del Consell sacó pecho de que la Generalitat ha ubicado en Alicante la conselleria de Innovación, una de once, y una dirección general en Castellón. "Pero que nadie se confunda, nuestra postura no va contra Madrid, sino en favor de la racionalidad y la cohesión y la armonía del conjunto de España", por que, concluyó, la "redistribución del poder será buena para una España que no termina en la M-30, ni en una lengua, ni en una cultura, ni un único sentimientos identitario".

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