16 de octubre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La climatización, el peor enemigo 'silencioso'

El coche está en el centro de las miradas por su alta contaminación. Pero hay otros enemigos del aire limpio que pasan desapercibidos. Y su control, en realidad, es mucho más sencillo.

La contaminación en las grandes ciudades es un tema que preocupa a los ayuntamientos y también a sus habitantes, que cada vez respiran más aire con alta concentración de dióxido de nitrógeno (NO2). Es por esto que las autoridades locales de algunas ciudades como Madrid o Barcelona han puesto en marcha desde hace ya algún tiempo medidas anticontaminación para disminuir los niveles de NO2 en el aire.

El coche supone el 13% de la contaminación: instituciones, centros comerciales y viviendas particulares, el 56%

A partir de 2020 en la ciudad condal no podrán seguir circulando los vehículos más contaminantes, y ya desde abril del 2017 los coches de gasolina matriculados antes del 2000 y los diésel con más de diez años de antigüedad tendrán prohibido entrar y moverse por la ciudad cuando se detecten niveles elevados de contaminación. En Madrid, otra ciudad con graves problemas de contaminación, también se han propuesto reducir un 50% las emisiones provocadas por la movilidad para el 2030.

Actualmente, cuando se producen episodios de contaminación se aplican otras medidas, como la limitación a 70km/h por la M30, la prohibición de aparcar en el centro de Madrid e incluso la restricción de la circulación a la mitad de los vehículos si se activa el escenario 3 del protocolo -en función de que la matrícula sea par o impar-. Estas medidas se aplican también en otras ciudades europeas, como París o Roma, y fuera de Europa, en Bogotá o México D.F.

 

Los coches, el transporte y el traslado de energía puntúan alto en los niveles de emisiones de dióxido / Pixabay

Sin embargo, a pesar de la mala fama del coche, su impacto sobre el total de emisiones es del 13%, según la estadística oficial de la Agencia Europea del Medio Ambiente: el 56% de partículas son emitidas por las viviendas partículares, las tiendas y centros comerciales y los edificios institucionales. La industria supone el 10% de la contaminación y el uso de la energía en la industria otro 7%, los agrícolas el 5%. Unas cifras reveladoras.

Y es que aparte de los vehículos, existen también otras máquinas que emiten grandes dosis de dióxido de nitrógeno:  los equipos de climatización y nos han surgido ciertas dudas: ¿Cuánto contaminan? ¿Existen medidas anticontaminación que se apliquen a estos aparatos? ¿En qué situación está España? Para aclarar todos estos interrogantes, hemos hablado con el director general de Bosch Termotecnia en España y Portugal, José Ignacio Mestre.

Así está España

Del mismo modo que sabemos que los vehículos contaminan, también debemos ser conscientes de que el aire acondicionado, por ejemplo, perjudica el medio ambiente, al mismo tiempo que consume mucha energía eléctrica, lo que provoca que se emita más CO2 a la atmósfera y se agrave el calentamiento global. Un estudio de Ecologistas en Acción realizado en 2011 demostró que el uso sistemático de los climatizadores aumenta la temperatura en 1,5º o 2º en verano en una ciudad como Madrid.

Actualmente, España está aplicando las Directivas de Ecodiseño (ErP) y de Etiquetado Energético (ELD) desde que entraron en vigor el 26 de septiembre de 2015 -como hacen todos los países miembros de la Unión Europea-. Lo que pretende la UE es cumplir el llamado objetivo 20:20:20 para 2020: reducir en un 20% las emisiones de dióxido de carbono, aumentar en un 20% el uso de energías renovables, y aumentar un 20% la eficiencia energética.

La Directiva ErP exige que todos los apartados que generan calor (tanto los de calefacción como aires acondicionados) deben cumplir determinados requisitos de eficiencia energética, por lo que a los fabricantes no les ha quedado más remedio que innovar y adaptarse. En España es "cada vez más usual que se implementen soluciones inteligentes en los hogares o en diversos establecimientos, como hoteles, hospitales, oficinas, etc. y, pensando en ello, Bosch Termotecnia ofrece soluciones innovadoras y conectadas con las que se sitúa a la vanguardia", afirma el director general de Bosch Termotecnia en España y Portugal.

Calefacción y agua caliente inciden mucho en las emisiones y en el coste y el ruido

De acuerdo con José Ignacio Mestre, la Directiva ErP "supone la demanda más exigente que se ha producido en la Unión Europea en el ámbito de la calefacción y agua caliente sanitaria. Busca llevar al mercado generadores con mayor rendimiento y eficiencia, menos contaminantes y ruidosos, que además permiten calcular la eficiencia energética de los sistemas".

Además, "la Directiva ELD supone el desarrollo de un sistema de etiquetado de clasificación energética ya utilizado en otras áreas de negocio como los electrodomésticos y sirve para ayudar a los ciudadanos a identificar los equipos, poder compararlos de una manera sencilla e intuitiva y decidir cuáles se adaptan mejor a sus necesidades".

España aplica también el Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios (RITE), que establece las condiciones que deben cumplir las instalaciones destinadas a atender la demanda de bienestar térmico e higiene a través de las instalaciones de calefacción, climatización y agua caliente sanitaria, de forma que se consiga un uso racional de la energía. Entre sus exigencias está el mejor aislamiento en los equipos y conducciones de los fluidos térmicos o la incorporación de subsistemas de recuperación de energía incrementan los requisitos que se aplican.

Sin prohibiciones

Actualmente "no existe una prohibición de uso como tal", cuenta Mestre. Los nuevos equipos generadores de calor como calentadores, calderas, acumuladores, sistemas de calefacción y termos eléctricos, entre otros, deben cumplir con las Directivas de Ecodiseño (ErP) y de Etiquetado Energético (ELD). Estas son las que obligan a cumplir ciertos requerimientos en materia de niveles mínimos de eficiencia energética, ruido y emisiones máximas de NOx, pero, por el momento, no se ha prohibido utilizar ningún equipo.

 

 

"El usuario poseedor de un equipo que no cumpla la ErP puede seguir con él sin fecha límite. Es de obligado cumplimiento en caso de reposición o nueva edificación. En cualquier caso, siempre es recomendable sustituir un equipo por otro de mejores prestaciones que proporcione un mayor ahorro y una menor cantidad de emisiones".

Los reglamentos exigen mejoras progresivas hasta el año 2019 en términos de eficiencia, como son las reducciones de emisiones de CO2, NOx y ruido o la mejora de eficiencia en las soluciones. José Ignacio Mestre asegura que "Bosch Termotecnia dispone de una amplia gama de calderas murales de condensación adaptadas a la ErP que se caracterizan por su innovación, por su tecnología avanzada. Esta gama es compatible con sistemas solares y cuenta con hasta un 94% de rendimiento, permitiéndole alcanzar una clasificación A+ en combinación con controladores de la marca".

Soluciones en I+D

El Grupo Bosh invierte cada año en I+D unos 6.400 millones y uno de sus principales objetivos es el ahorro de energía. Ejemplo de este esfuerzo es el termostato inteligente Junkers Easy Control CT 100, que permite controlar a distancia a través de smartphones o tabletas la calefacción y el agua caliente en los hogares. "Su uso posibilita optimizar el consumo de energía, obtener ahorros económicos en la factura y aumentar la eficiencia de la instalación hasta un 4 por ciento, alcanzando una clasificación energética de A+ en calefacción en combinación con calderas Junkers", asegura el director general de Bosch Termotecnia en España y Portugal.

La tecnología de fabricantes como Bosh ya facilita ahorro y menos emisiones al medio ambiente

Otra de las soluciones eficientes de Junkers es su calentador termostático HydroCompact 6000i. Los usuarios pueden usar este producto mediante un cuadro de mandos con Capacitive Touch, un display digital táctil. "Gracias a su control a través de una 'app' en dispositivos móviles, el calentador permite controlar la temperatura, economizar en gas, aumentar el ahorro energético y ahorrar hasta 60 litros de agua al día frente a calentadores convencionales".

Hay alternativas que podrían ayudar a disminuir la contaminación de forma drástica. Apostar por la construcción de edificios que conservaran el calor en invierno y mantuvieran el fresco en verano; que convirtieran los rayos de sol en energía verde. En definitiva, apostar por las construcciones bioclimáticas en lugar de usar equipos de climatización.

Cada individuo podría aportar su grano de arena con gestos tan sencillos como ventilarse con un abanico, abrir ventanas, cerrar contraventanas, desplegar toldos, persianas y cortinas y beber mucho líquido.

 

 
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