El "derbi del caloret" deja un justo reparto de puntos

Pese a los condicionantes atmosféricos, el Ciutat de València presentó un imponente aspecto

Pese a los condicionantes atmosféricos, el Ciutat de València presentó un imponente aspecto

Levante UD 2 - Valencia CF 2. En hasta dos ocasiones adelantó Roger Martí al cuadro levantinista en un choque que tuvo absolutamente de todo.



El “derbi del caloret” deja un justo reparto de puntos 

Levante UD 2 – Valencia CF 2. En hasta dos ocasiones adelantó Roger Martí al cuadro levantinista en un choque que tuvo absolutamente de todo. 

Muy poco premio para el esfuerzo realizado. Bajo esta premisa estarán resumiendo el derbi los protagonistas en estos momentos inmediatamente posteriores a su finalización. Los 34 grados - más la obvia humedad - que reflejaban los termómetros durante los minutos finales, no solamente contradecían los vaticinios de LaLiga, sino que dificultaban hasta el extremo el control del juego por parte de los 22 – ya 21 en ese instante – jugadores. Y máxime teniendo en cuenta que minutos antes el partido ya se asemejó a convertirse en un correcalles, con idas y vueltas constantes hacia los dos marcos. 

Pero todo esto ya tenía unos condicionantes y aderezos claros. Sin ir más lejos, los de la continuación de la inseguridad valencianista, desbordada por otra memorable cabalgada de Morales en la cual, dejando a prácticamente a cuatro futbolistas che a su paso, servía en bandeja el balón a Boateng para que su remate franco fuera atajado como buenamente pudo por Neto. “El pistolero” Roger estaba con todos los sentidos puestos para empujarlo y provocar así, ya a los 13 minutos, que otra vez los de Marcelino se viesen obligados a ir a remolque. 

No obstante, poco le duraría en esta ocasión la alegría a la parroquia granota. Tres minutos más tarde, Cheryshev le ganó completamente la acción el segundo palo a su ex compañero en el Sevilla CF Coke Andújar, anticipándose de testa y sacando partido de un gran centro de Carlos Soler para poner el 1-1 en el electrónico. A partir de ahí, el Valencia CF se hizo con los mandos de la confrontación, perdonando sendos remates, primero Rodrigo y después Gameiro, en servicios provenientes de la banda izquierda.  

De muy punitivos para sus intereses cabría calificarse el hecho de cometer esos precisos fallos para los de Marcelino; puesto que en los últimos veinte minutos del primer periodo, el Levante UD iba a saber cómo meter mucho más que el miedo en el cuerpo de su eterno rival ciudadano. Morales, mediante precioso intento de rosca repelido por la cruceta, daba un serio aviso que se tornaría en preludio del segundo gol: una vez más Roger cogía la espalda a la nada consistente pareja Paulista- Diakhaby y, despúes de pinchar el esférico a las mil maravillas a través de su gran control, definir el pase de Bardhi batiendo a Neto de disparo cruzado con la zurda.  

Pese a tener ventaja en el luminoso, el Levante conocedor de que eran los momentos más propicios para sus intereses, se lanzó a por el tanto que pusiera tierra de por medio. Bardhi en unos de sus habituales lanzamientos de libre directo y, sobre todo y muy especialmente, Boateng libre de marca frente al meta barasileño del Valencia recién iniciada la reanudación, contaron con las ocasiones que prácticamente hubieran cerrado el choque.  

Sin embargo, no mucho tiempo después el Valencia se encontraría con el error de Toño en un envío al área aparentemente sin peligro, lo que, acompañado por la pillería de Carlos Soler, acabaría desembocando en la definitiva igualada a dos goles de Parejo desde los once metros. En cualquier caso, el marcador debió de ser lo único que ya no ofrecería variación durante el tiempo restante. Gameiro gozaría de otras dos clarísimas opciones de colocar a su equipo por delante en esta frenética fase del duelo, pero la madera – en la primera de las posibilidades con la colaboración de Oier – no haría sino interponerse en su camino en ambas ocasiones. 

Una vez ya concluido dicho frenesí, el Levante UD – con diez desde la segunda amarilla de Coke en el 74 - optaría, buen criterio, exclusivamente por guardar la ropa y encomendarse a que Raphael Dwamena ejerciera la difícil misión de obrar como revulsivo. Y es que el botín a la postre adquirido puede acabar por considerarse más que aceptable para los levantinistas. Tal vez no tanto para un Valencia CF que no termina de arrancar en este inicio liguero. 

 

 

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