19 de abril de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El drama de los Suárez, una familia dividida y enfrentada por el legado del mito

Adolfo Suárez, en una imagen de finales de los 80

Adolfo Suárez, en una imagen de finales de los 80

El quinto aniversario de la muerte de Adolfo Suárez resucita la fractura de sus herederos, con un legado político y otro legal que hace añicos la unidad de la saga.

Un 23 de marzo de 2014, hace ya cinco años, moría el hombre y nacía el mito. El adiós de Adolfo Suárez le convertía en un mito político de la España de la conciliación, aquella que supo enterrar sus fantasmas y caminar unida de la Dictadura a la democracia. Él simbolizaba ese salto y su relación con el Rey Juan Carlos y Santiago Carrillo, resumía ese abrazo fraternal que supuso la Transición.

Pero la leyenda también sufrió heridas mundanas, una de ellas tan habitual como las tensiones y rupturas familiares, que detalla El Mundo con precisión en un reportaje que evidencia cómo en toas las casas cuecen habas.

 

El gran heredero político de la saga es Adolfo Suárez Illana, militante del PP desde hace 17 años, hombre de la máxima confianza de Pablo Casado y más que probable diputado en la próxima legislatura por la circunscripción de Madrid, aunque ha sonado antes para todo: candidato a la alcaldía de la capital, número 1 por Ávila, cabeza de cartel en las Europeas; su lugar está a la vera del presidente popular.

Sin embargo, el Ducado de Suárez, concedido por Juan Carlos I a su gran amigo Adolfo, no es de su hijo más conocido. NI tampoco de sus tres hermanos vivos. Es de Alejandra Romero, su sobrina, la hija de Mariam Suárez, la hermana mayor fallecida de cáncer, cuyos derechos sucesorios sobre el título nobiliario pasaron a su primogénita, entonces muy joven.

 

Suárez y Suárez Illana (RTVE)

 

Y también su puesto en la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición, organizadora de un homenaje a Adolfo al que no acudieron sus propios hijos, perplejos por la resistencia de su sobrina a entender que el legado del presidente debiera ser de ellos: la joven Alejandra, que no vive en España sino en Singapur, no entendió al parecer que, fallecida su madre, lo lógico hubiera sido ceder todos esos derechos al siguiente hermano en edad, Suárez Illana.

Los antecedentes

Así lo cuente en El Mundo la periodista Marina Pina: "Unos meses antes de la muerte de Adolfo Suárez, su hijo pidió al Rey Juan Carlos que intercediera para que heredara él el ducado. El Emérito, sin embargo, rechazó actuar en favor de Adolfo, quien a su vez intentó que Alejandra le cediera el título. Meses después de la muerte de su abuelo, Alejandra solicitó el ducado y se enroló en la Asociación para la Defensa de los Valores de la Transición, fundación en la que está en la junta directiva como heredera de Adolfo Suárez".

Y prosigue: "Desde entonces, la familia está separada en tres bandos. Por un lado, los cuatro hermanos Suárez. Por otro, Alejandra y Fernando Romero. Por último, Ricardo y Chema, los dos hermanos del ex presidente, que desde hace algún tiempo están empadronados juntos en Cebreros, el pueblo abulense del ex presidente. La nula relación se evidenció el pasado abril, en la boda de Alejandra. No mandó invitación a ninguno de sus tíos. "No por ningún problema, sino por falta de trato. La boda fue muy íntima", explica a LOC una de las asistentes. La familia no estrechó lazos tras la muerte del político y su herencia se distribuyó sin sobresaltos". 

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