16 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Los "chivatos" de Podemos ponen los pelos de punta a sus votantes antes del 26-J

Después de "enseñar la patita" hace sólo unos días no ayuda mucho a mejorar su imagen la última idea de dudosa constitucionalidad que tiene previsto llevar a cabo la formación morada.

Cuatro meses después este lunes el Rey inicia los trámites para abrir oficialmente la precampaña electoral arrancando la última ronda de contactos de los partidos que rubrican el fracaso en la búsqueda de un Gobierno. 

Así las cosas, Paloma Esteban habla en El Confidencial, de "una semana para el fin del bloqueo: el Rey recuperará su agenda si se confirma el 26-J. Felipe VI se vio obligado a cancelar los viajes oficiales previstos a Reino Unido, Arabia Saudí y Japón y Corea del Sur por la situación política en España". 

Fernando Jáuregui se muestra decepcionado en Diario Crítico: "Así que, si no se ha pactado esa gran coalición que evitaría que siguiese gobernando exclusivamente la derecha, como es previsible que ocurra tras las elecciones de junio, ha sido porque dos personas, Mariano Rajoy y Pedro Sánchez, no han querido (aunque el primero proclamase lo contrario) entenderse. Si ni siquiera se saludan, o lo hacen con extrema frialdad, cuando se encuentran en una recepción oficial, la del premio Cervantes, entonces, como en el chiste, de bailar ya ni hablamos. Y no digamos ya de pactar. Ni Rivera ni el saltimbanqui Iglesias: los grandes responsables son Rajoy y Sánchez. No he hallado a una sola persona, popular, socialista, ciudadana, podemita, o lo que sea, que no me haya reconocido que, si en lugar de Rajoy hubiesen estado Cristina Cifuentes o Soraya Sáenz de Santamaría, y en lugar de Sánchez Susana Díaz, pongamos por caso, disfrutaríamos de un Gobierno estable desde hace tres meses". 

Claro que ya se pueden andar con ojo los partidos porque el último sondeo de El Español asegura que "el PP subiría con Soraya o Cifuentes y el PSOE bajaría con Susana Díaz. Un cambio de candidato en una elecciones variaría la intención de voto en los dos grandes partidos políticos". 

Mientras tanto, según Ricardo Rodríguez en ESdiario"Rajoy ata una estrategia: Redondear el círculo con los “enredadores” del PSOE. El presidente del PP parecía muerto, pero ha vuelto a la vida. Y le encajan las piezas del puzzle a diestra y siniestra para seguir encaramado en el machito". 

José Alejandro Vara en VozPópuli dice que "Rajoy acusa a Rivera de estar en el mismo carro que PSOE y Podemos. Ciudadanos sorprende por la derecha a un PP nublado por la corrupción. Ciudadanos ha sorprendido al PP en el primer asalto de la inminente precampaña. La batalla entre ambas formaciones será feroz. Rajoy ha metido a Rivera en el mismo paquete de PSOE y Podemos". 

No es el único peligro de la formación naranja. Antonio Martín Beaumont escribe en ESdiario que "el miedo a tropezar con el “voto fantasma” de Ciudadanos atenaza a Rivera. En Ciudadanos son conscientes de que se abre un nuevo horizonte electoral y temen que los “volantazos” de su líder puedan mermar sus votantes pese a lo que ahora digan las encuestas". 

Mientras tanto, El Confidencial Digital habla de "guerra de ministros contra Sáenz de Santamaría por apropiarse de la crisis de Ecuador. Margallo, Fernández Díaz y Morenés están indignados porque la vicepresidenta les ha exigido rendir cuentas de todas sus gestiones. La guerra entre Soraya Sáenz de Santamaría y los ministros representantes del llamado G-8 se recrudeció tras la marcha de José Manuel Soria y la absorción de Industria por parte de Economía. Las tensiones, lejos de relajarse durante la última semana, se han recrudecido por la decisión de la vicepresidenta de liderar la gestión del terremoto de Ecuador".

No son los únicos porque Segundo Sanz habla en VozPópuli de "el fantasma de la escisión planea sobre Podemos ante un fiasco electoral el 26-J. La brecha entre 'pablistas' y 'errejonistas' se agranda en pleno debate sobre la confluencia con IU en las urnas. Desplazado por el tándem Iglesias-Echenique, el 'número dos' de Podemos encarna un perfil más conciliador que el del secretario general, protagonista esta semana de una andanada contra la prensa". 

Antón Losada en El Diario critica duramente la última de Pablo Iglesias criticando a los medios y acosando a los periodistas por publicar noticias que no le convienen: "En España la objetividad suele coincidir con que hablen bien de uno y le den la razón. Cuando te critican o son malos profesionales, o unos cobardes, o unos vendidos, o unos corruptos; por ese orden. Nuestra política y nuestros medios están llenos de matones de patio de colegio, les encanta repartir hostias pero cuando se las dan siempre les parece un abuso y van corriendo a chivárselo a sus padres o a los profesores para que les castiguen. Mariano Rajoy lo lleva denunciando toda la legislatura: los medios solo ven lo malo de su gestión. Albert Rivera no se cansa de decirnos todos los días desde alguna televisión cuánto le cuesta Ciudadanos superar el bloqueo mediático que sufre. Los socialistas hace tiempo que desvelan que los medios quieren más a Podemos. Pablo Iglesias parece que tiene incluso identificados a los sicarios dispuestos a inventarse las mentiras contra él que hagan falta con tal de progresar en la cadena alimentaria de su empresa de comunicación". 

Carlos Sánchez en El Confidencial ahonda en esta idea: "El victimismo es parte esencial de los partidos populistas. Y los ataques de Iglesias a la prensa forman parte de una estrategia destinada a aparecer como víctimas del sistema. Es decir, su ataque a la libertad de prensa no solo forma parte de su ideología, sino que hay que incardinarla en un movimiento meramente instrumental destinado a hacer creer a la opinión pública que ellos son las víctimas del sistema. Por eso, en las próximas semanas, Podemos se sentirá perseguido, difamado y hasta vilipendiado por no haber querido apoyar el programa PSOE-Ciudadanos. Podemos contra todos. Eso es lo que dirá el mesías". 

No ayuda mucho a mejorar su imagen que Lorenzo Ramírez publique en OK Diario que "Podemos quiere crear una ‘policía secreta’ fiscal con chivatos a sueldo. Podemos va a llevar al Congreso un plan de lucha contra el fraude fiscal que permita a los inspectores de Hacienda actuar de incógnito y pagar a confidentes con dinero público. Podemos quiere dar una vuelta de tuerca a la lucha contra el fraude fiscal con un plan de dudosa constitucionalidad y que recuerda a los programas de persecución de disidentes que se realizaba tras el telón de acero. El partido que dirige Pablo Iglesias plantea crear un fondo con dinero público que se destine a pagar a confidentes que denuncien a ciudadanos y empresas al Fisco y que permita a los inspectores de Hacienda actuar de incógnito a modo de policía secreta fiscal". 

 
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