05 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez "El Destructor": la falacia del consenso que solo ofrece Pablo Casado

Pedro Sánchez y Pablo Casado

Pedro Sánchez y Pablo Casado

El Congreso cerrará hasta septiembre con una imagen icónica del sanchismo: abandonado por sus socios, se salva gracias a los partidos a los que denigra e insulta.

 

 

 

El Congreso de los Diputados ha echado el cierre este miércoles, al margen de la comparecencia pendiente previsiblemente la próxima semana sobre la reciente Cumbre de la Unión Europea. Punto final al periodo de sesiones probablemente más insólito de su historia. Un curso parlamentario sacudido por una pandemia sin precedentes.

Sin embargo, pese a la gravedad de lo sucedido en estos últimos meses y lo que está por venir, Pedro Sánchez se ha despedido del control del Parlamento tal como llegó a él hace dos años: denigrando al partido que le ha apoyado en sus horas más delicadas y cumplimentando a los que le han dejado tirado en el peor momento para España. 

Llama la atención que después de la ejemplar intervención en la tarde del martes de la popular Ana Pastor, durante el debate de las conclusiones de la llamada Comisión de Reconstrucción del Covid 19, Pedro Sánchez -y después Pablo Iglesias- se haya despachado con tanto desprecio hacia Pablo Casado y Teodoro García Egea

Pastor dijo que los españoles esperan que sus representantes busquen “puntos de encuentro” y dejen de lado “cartillas ideológicas” y la política de “tierra quemada”. Lo explicó cargada de razones.  Sin embargo, apenas unas horas después, el portavoz de Podemos, Pablo Echenique, volvía a imponer al PP un cordón sanitario, advirtiendo de que los diputados morados jamás estarán en unos futuros presupuestos consensuados con Pablo Casado.

 

Sectarismo en estado puro: tan del gusto, por cierto, a tenor de lo visto, de ese mismo inquilino de La Moncloa que luego llama a los demás a arrimar el hombro. 

Pese a todo, Sánchez ha quedado retratado en las últimas horas. Fuera y dentro de España. En Europa, porque al líder socialista -como se encargó de recordarle en el último pleno el presidente del Partido Popular- le han salvado la legislatura tres mujeres del Grupo Popular: Ursula von der Leyen, Ángela Merkel y Christine Lagarde. No debería olvidarlo. 

Y en casa, porque mientras Sánchez e Iglesias insultan a los dos principales dirigentes del PP, Casado anunciaba su voto favorable a los dos pilares fundamentales de la Comisión de Reconstrucción, los de Sanidad y Unión Europea, sacando así las castañas del fuego a los socialistas. Una vez más. 

Incluso, cuando Casado se ha arremangado mediando en Bruselas con la familia popular y apoyando en el Congreso de los Diputados parte de la hoja de ruta de la reconstrucción, los socios del Gobierno han vuelto a dejar tirado a Sánchez, “rescatado” por PP y Cs

 

 

El último en serle “infiel”, el PNV, su aliado “preferente”, que se desentiende del interés general de los españoles y vuelve a exigir al presidente que saque la chequera del bolsillo y haga un nuevo pago a Íñigo Urkullu. También el propio Podemos, que ha aprovechado la Comisión de Reconstrucción para sabotear, junto a Bildu, la reforma laboral que ahora ha blindado el primer ministro holandés Mark Rutte

Con su habitual desahogo -sería mejor decir descaro-, Sánchez se ha despedido del Congreso hasta septiembre exigiendo a Casado “reflexionar, abandonar la bronca, la provocación y la confrontación" y "tender puentes con el Gobierno”. 

Más allá ha ido su muleta morada. Pablo Iglesias ha reprochado a la bancada popular que, "a pesar de sus banderas, son conocidos en España como el partido holandés. Qué vergüenza. No entendieron que la pandemia era un conjunto de situaciones extraordinarias en las que se esperaba que el principal partido de la oposición arrimara el hombro”.

El "mayordomo"

El vicepresidente se mueve como pez en el agua en el frentismo.  Aún más cuando el “caso Dina” les acecha y deben buscar “cortinas de humo” en cualquier lugar.

Eso sí, justo después, los diputados de esa bancada tan reprobada han votado para salvar la hoja de ruta de Sánchez e Iglesias, al igual que hicieron los líderes populares europeos en la madrugada del martes en Bruselas. ¿Merece la pena

Y todo ello cuando independentistas, nacionalistas y batasunos siguen tratando a Pedro Sánchez como si fuera su mayordomo. Despreciándole, desprecian a España.

En fin, así se van de veraneo Sus Señorías. En septiembre, cuando llegue la hora de la verdad, me temo que veremos igualmente al presidente seguir denigrando a la mitad de los españoles que de verdad le mantienen, con oxígeno asistido, en La Moncloa. 

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