La ciudad no es para mi. Silencio, o vacío

Pedro Sánchez vivió un tenso momento cuando un periodista le preguntó si se plantea dimitir en el caso de no ganar en el 10N. ¿Qué pasó por la cabeza del presidente?

Sostienen los más optimistas -sigo con lo prometido- de los neurocientíficos que la mente humana es capaz de generar un pensamiento, completo: reacción al estímulo, orden cerebral y acción correspondiente, a razón de un infinitésimo de segundo. Los más cautos, ante la dificultad probatoria, optan por admitir una velocidad extrema en la mente sana y ejercitada, por la que en décimas de segundo, ese milagro de la naturaleza humana se produce.

En sintonía con lo que opera en el sistema muscular, y ahí está la profusión de gimnasios urbanos para probarlo, el ejercicio ordenado y permanente mejora la actividad del órgano. De manera que un cerebro culto, diestro y disciplinado es todavía más capaz.

Convengamos en que al ejercicio elemental, el del habla y la lectura, siguieran los de historia, literatura, ciencia y arte (ordénelos el lector como prefiera), mientras la vida discurre y se perfila un futuro. Compartamos que la investigación y el emprendimiento, habitualmente unidos, fueran meta de idénticos impulsos creativos y éticos. Reconozcamos la cultura de la excelencia en el afianzamiento de la sociedad del conocimiento.

En los quince segundos de azaroso silencio, o vacío, que el presidente en presunciones protagonizó ante las cámaras, una persona con las características antes descritas hubiera generado centenares de pensamientos. Pero “mi persona (llega a ser cargante por cursi) se limitó a recordar que había sido el más votado ¿Fue ese su pensamiento único? ¿Amasado con gesto adusto durante largos quince segundos? Esponjado como un soufflé en la tardía e incompleta respuesta. (Porque el periodista había preguntado si se disculparía por el fracaso, y aún más, por si dimitiría si volviera a fracasar).

Pues yo creo que no. Que primero pensó “¿cómo se atreve?” o “¿éste quién es?” o “de ésta nadie me ha advertido” o, qué sé yo, un sinfín de dudas y de inseguridades que son el medio en el que se cuecen las ideas únicas. Y las totalitarias.

Más de un centenar de miles de españoles se han apresurado a pedir formalmente no ser buzoneados con propaganda electoral, pese a lo ingrato y sofisticado del procedimiento para hacerlo. Como se ha apresurado el Gobierno a renovar por Decreto los vocales de la Junta Electoral (BOE 18.09).

Votar es mucho más sencillo. Así que nadie se confunda con las intenciones de aquéllos.

Quizás también pensó en eso Sánchez durante el enojoso silencio (vacío). O en Errejón al que ya aluden por su gracia. O, como al actor aficionado, se le alborotó el guión y como si revisara papeles desordenados, necesitó reciclar, volver al origen, coger carrerilla.

Confesaré que fui preso de un infinitésimo de segundo de ternura.

Y a qué viene mi optimismo … -sé que lo están pensando- pues a que cada día se exhiben más desnudos ante la benevolente mirada de una sociedad que los contempla curiosa mientras les reprocha su falta de pudor. Y su impostura.

Reyezuelos desnudos -no diré que exhibicionistas, siquiera provocadores- que pasean sus miserias sin conseguir escandalizar, por fortuna, la limpia mirada de un niño.

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