Una odisea para alcanzar los cuartos de final

El camino hacia la final de Azerbayán pasa por Rusia

El camino hacia la final de Azerbayán pasa por Rusia

El viaje a Krasnodar, lo más costoso de una eliminatoria ante el equipo ruso que, salvo desastre, colocará al Valencia CF entre los ocho mejores conjuntos de la Europa League.

Situada al sur de Rusia y a orillas del Mar Negro, la ciudad de Krasnodar presenta un clima mucho más suave que muchas otras urbes a lo largo de la geografía del gigante ex soviético. Así pues, el Valencia visitará el próximo 14 de mayo - en los albores de las Fallas y la fecha del Centenario - una ciudad, capital de la región de Kuban y cercana a la más turística Sochi, propicia para sellar su pasaporte a 1/4 de final del segundo torneo europeo en importancia.

Y esa misma idoneidad - a pesar de la lejanía - se cimenta, en parte, en una clara superioridad valencianista que, dentro del marco de una eliminatoria a doble partido, debería de quedar reflejada. No obstante, los rivales fáciles ya escasean a estas alturas de la competición, y el FC Krasnodar tampoco lo será. Pese a su bisoñez como club - precisamente hoy se cumplen once años desde su fundación - las cotas alcanzadas dentro de la pujante - por lo menos en cuanto a inversión económica - Superliga Rusa hablan bien a las claras de su crecimiento como entidad.

Segundo a tan solo un punto del líder Zenit - rival del Villarreal - en la presente edición de la Premier de Rusia; su victoria, por el doble valor de los goles en campo contrario tras ayer igualar a un tanto en Alemania, sobre el Bayer Leverkusen en la eliminatoria precedente supone otro paso más en la progresión de un aún joven conjunto. Sin estrellas de relumbrón, el técnico Murad Musayev - únicamente 35 años le contemplan - ha demostrado saber construir un bloque compacto a lo largo del año que lleva como responsable de su banquillo.

Si bien la calidad no es la principal seña de identidad del cuadro ruso, el experimentado "trivote" que suele Musayev colocar en los partidos clave - a buen seguro que ante el Valencia no será una excepción -, y que forman el mundialista ruso Gazinski, el africano Kaboré, y el diminuto uruguayo Mauricio Pereyra viene durante los últimos tiempos logrando dotar al conjunto de ese oficio y empaque del que anteriormente carecía. 

Precisamente, el pretendido cariz sólido y experimentado de esa media nace, de la misma manera, paralelo a la voluntad de que los escasos jugadores de talento del equipo se liberen de ataduras defensivas. Ahí es donde el sueco Viktor Claesson, titular indiscutible y pieza clave del reciente gran Mundial realizado por Suecia, trata de dar rienda suelta a su creatividad, erigiéndose a la vez en principal referencia ofensiva. Algo en torno a lo cual fueron también incorporados los brasileños Ari y Wanderson, mostrándose éstos mucho más irregulares en esa faceta de desequilibrio atacante.

Capítulo aparte merece la joven promesa del fútbol ruso - 19 años -  Shapi Suleymanov, quien con su perfecto lanzamiento de libre directo en Leverkusen protagonizaba la acción clave de un para muchos sorprendente pase a 1/8 del Krasnodar frente al clásico germano. Bien harían los de Marcelino en no perder de vista ni un segundo su zurda. Por lo demás, solamente factores tan intrínsecos al propio fútbol como la relajación o el excesivo de confianza a tenor de su superioridad podrían alejar al Valencia CF de una eliminatoria de cuartos en la que ya las peritas en dulce brillarán por su ausencia.

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