19 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Juan de Dios Colmenero

    Atando Cabos

    Actualmente Jefe del Área de Nacional de los Servicios Informativos de Onda Cero Radio, desempeñado su labor como corresponsal político y diplomático. Colaborador y tertuliano en “La noche en 24H” de RTVE.

Sánchez se pone duro con los barones para que no le pifien un pacto con Podemos

Pedro Sánchez, en un mitin del PSOE este miércoles

Pedro Sánchez, en un mitin del PSOE este miércoles

Nada va a ser como hace cuatro meses. El líder socialista está anunciando a sus fieles su estrategia para la noche del domingo. Una estrategia que precisa de un requisito obligatorio.

En esta ocasión todo será diferente. Y aunque los resultados sean los mismos o muy parecidos a los del 20 de diciembre, “la lectura de los mismos y la forma de actuar será distinta”. Así se expresa un miembro de la actual ejecutiva del PSOE cuando analiza los posibles escenarios tras el próximo 26 de junio. En esta “segunda oportunidad” el líder del PSOE tendrá más en cuenta si cabe a las bases del partido que a los miembros del Comité Federal.

El análisis de fondo deja entrever un objetivo claro. En esta ocasión Pedro Sánchez no se dejará “atar de pies y manos” y estará dispuesto a buscar un pacto por la izquierda con Podemos y con el resto de formaciones que apoyen ese acuerdo. La explicación es coherente según un sector definido de la actual dirección de Ferraz. En el caso de que no se produzca el sorpasso y que el PSOE supere a Unidos Podemos tanto en votos como en escaños, el partido se verá en la disyuntiva entre “tocar poder” o pasar a una oposición con el acecho constante de la formación de Pablo Iglesias.

La diferencia con el 20-D es que en esta ocasión se habría visto claramente peligrar la segunda plaza y la hegemonía de la izquierda en este país por primera vez. El peligro de quedar relegado habría sido demasiado real como para desperdiciar de nuevo la oportunidad de presidir el gobierno. Todo a costa de pactar hasta con los soberanistas e independentistas, al menos para conseguir una abstención en una hipotética investidura. El laberinto que el comité federal le impuso a Sánchez después del 20 de diciembre quedaría además superado con la fórmula de la consulta a las bases.

Advertencia a Susana Díaz

Y esto es algo que se ha encargo de recordar en los últimos días el líder socialista delante de la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz. El último anuncio en Sevilla se ha entendido como una advertencia a Díaz de que volverá a apoyarse en las bases y no en los barones tras los comicios de junio. Y que será él quien pilote las conversaciones para conseguir una investidura.

De hecho, cuando Sánchez anunció ante el comité federal durante las negociaciones que siguieron a los comicios de diciembre que iba a preguntar por su acuerdo a la militancia, todos entendieron que de esta forma se saltaba la dura tutela de los presidentes autonómicos y los dirigentes territoriales del PSOE, que condicionaron los pactos desde el principio.

El anuncio ahora es aún más prematuro porque ni siquiera se han producido las elecciones. Y en función del resultado, Susana Díaz puede decidir dar la batalla por el liderazgo del PSOE desde la misma noche electoral. Todos dan por hecho que lo hará si el resultado es malo. Pero Sánchez se apoyará de nuevo en la militancia.

Pero para que toda la estrategia de Pedro Sánchez funcione necesita de una obligada condición. Para que su intención de ir a por todas e intentar, ahora sí, un pacto por la izquierda se lleve a la práctica, tiene que quedar el PSOE en segunda posición, tanto en escaños como en votos. Porque si Unidos Podemos consiguen más votos que los socialistas será más difícil, por no decir imposible revindicar una hipotética candidatura a la investidura.

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