02 de junio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El infiltrado de Zapatero en el Gobierno que pone en guardia a los diplomáticos

Zapatero, en un acto de Podemos, entre Iglesias y Garzón.

Zapatero, en un acto de Podemos, entre Iglesias y Garzón.

La cúpula de la Diplomacia española está en alerta por la llegada de Santiago Jiménez al círculo más estrecho del vicepresidente. Está ahí patrocinado por el exlíder del PSOE.

En el Ministerio de Asuntos Exteriores llevan días, como se dice en términos coloquiales, con la mosca detrás de la oreja. En guardia. Aún no ha tomado asiento del todo la nueva titular del cargo, Arancha González Laya, pero los diplomáticos de mayor nivel se preparan para una amenaza: la voladura de parte del legado de Josep Borrell.

El incalificable plante de Pedro Sánchez al presidente encargado de Venezuela, Juan Guaidó; el oscuro incidente de los GEO en la embajada de México en Bolivia, y el episodio aún por aclarar del ministro Ábalos en Barajas con el avión del gobierno de Nicolás Maduro, han provocado una catarata de dimes y diretes en el viejo palacio de Santa Cruz, cuartel general de la Diplomacia española.

Y luego, claro, las revelaciones cada vez más incriminatorias del exembajador de España en Caracas con el gobierno Zapatero, Raúl Morodo, y las comisiones millonarias del chavismo.

"Aquí nos estamos preparando para tener tres diplomacias paralelas", afirma con sorna a ESdiario un alto diplomático con destino en el Ministerio. Y concreta: la del presidente, que ha ido todo este tiempo "por libre" en su agenda internacional; la de la nueva ministra; y la de Pablo Iglesias, que -así lo ha comunicado ya a Exteriores a efectos de coordinación- no está dispuesto a ser tan solo un vicepresidente "para casa".

Lo que ha causado cierta prevención entre la cúpula diplomática de Exteriores es el aterrizaje de un diplomático en el equipo más estrecho de Pablo Iglesias. "El infiltrado", dicen las fuentes consultadas. Se trata de Santiago Jiménez, el flamante responsable del área internacional de la Vicepresidencia Segunda. Fue asesor diplomático -y posteriormente enchufado- de José Luis Rodríguez Zapatero en su etapa en La Moncloa.

 

Iglesias, en la toma de posesión de sus nuevos altos cargos. A la derecha del todo, el diplomático Santiago Jiménez.

 

Lo que desata todos los recelos en el Ministerio de González Laya es el segundo apellido del flamante cargo del vicepresidente Iglesias. Los Derechos Sociales, van a ser asunto de andar por casa. Pero la llamada Agenda 2030 le va a poner al líder de Podemos una alfombra privilegiada para recorrer los cielos del mundo entero.

Y ahí muchos ven en el Palacio de Santa Cruz, la larga mano de Zapatero, vía Santiago Jiménez. El exlíder del PSOE ha cobrado un protagonismo notable en esta última semana. Y en el plató de La Tuerka se presentó en el último programa presentado por Iglesias.

Reclama que la nueva política exterior gire sobre todo sobre Latinoamérica, desplazando el Plan África y el refuerzo de la estrategia transatlántica con EEUU que puso en marcha Borrell.

En Exteriores, el protagonismo de Zapatero y su infiltrado Jiménez, ha devuelto a la actualidad un amago de rebelión contra el nuevo fontanero de Iglesias. Fue en agosto de 2011, a cuatro meses de las elecciones. El entonces presidente socialista firmó un dedazo en toda regla para premiar a Jiménez, su asistente diplomático personal, con la Consejería de Información de la embajada de España en El Cairo.

 

 

El problema es que ese puesto, como otros similares, han sido siempre ocupados por un Técnico de la Administración Civil. Es decir, el hoy hombre de Iglesias no tenía la cualificación requerida para el cargo.

Ahora, el estrecho colaborador de Zapatero vuelve a la primera línea nada más y nada menos que como guardián de la agenda de Iglesias en la Vicepresidencia. Y, advierte un diplomático a ESdiario con sorna, "si la agenda internacional de Iglesias es la de Zapatero, estamos jo...".

 

 

 

 

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