20 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El Rey montó en cólera porque Aznar, escandalizado, cerró el grifo a Bárbara Rey

El entonces presidente se indignó al saber que se compraba el silencio de la amante del monarca con fondos reservados del Estado. Aquel episodio fue el origen de su enemistad, que hoy sigue.

A la maraña de informaciones en torno al affaire que mantuvo durante años el Rey Juan Carlos con Bárbara Rey, y que ésta rentabilizó convenientemente, le faltaba un actor clave: el mismísimo José María Aznar.

Siempre ha sido público y notorio que el monarca y el expresidente del Gobierno no se llevaban bien. Lo que pocos, muy pocos saben es el origen de aquella enemistad de la que tanto se ha dicho y escrito y que incomodaba profundamente a los populares -al tratarse el PP de un partido monárquico convencido-.

Según ha sabido ESdiario de fuentes cercanas a él, fue Aznar quien ordenó al CESID (hoy el CNI) cerrar el grifo a la vedette al poco de llegar a La Moncloa; y lo hizo escandalizado tras conocer cómo los fondos reservados del Estado estaban sirviendo para comprar el silencio de quien había sido amante del Rey hasta 1994.

Según ha publicado OKdiario estos días, la artista recibía el dinero a través de un banco en Luxemburgo, el Kredietbank. Sólo el primer pago, en 1996, fue de 26,3 millones de pesetas.

Aquella orden de Aznar enfureció a Don Juan Carlos, que temió que Bárbara Rey se vengara sacando a la luz las grabaciones de sus encuentros amorosos en un chalé de Aravaca. Corría la primera legislatura de Aznar y eso habría supuesto un escándalo sin precedentes que habría dinamitado la imagen de la Corona.

Cabe recordar el contexto histórico. Por aquellos años la Monarquía era la institución más y mejor valorada por los españoles, y Don Juan Carlos un jefe del Estado ejemplar. En 1996 le daban una nota media de 6,6 puntos.

Dados los temores más que fundados del Rey, los servicios secretos optaron por recuperar el material por las bravas. En junio de 1997 Bárbara Rey denunció a la Policía que alguien había entrado en su casa y robado, entre otras cosas, tres cintas de audio, cinco de vídeo y 20 diapositivas con escenas y conversaciones supuestamente comprometedoras para "una persona importante".

En esa denuncia la vedette apuntaba directamente como muñidor a Manuel Prado y Colón de Carvajal, administrador privado de Don Juan Carlos durante más de dos décadas y su confidente.

Ése es uno de los dos episodios que convirtió al Rey y a Aznar en irreconciliables; el otro fue el empeño de Don Juan Carlos de comprarse un yate nuevo de 3.000 millones de pesetas -18 millones de euros- a comienzos de los años 2000. El presidente del Gobierno se negó firmemente y la respuesta del monarca fue hacerse regalar el Fortuna 3 por un grupo de empresarios mallorquines amigos suyos. 

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