24 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez abochorna a Carlos Sobera con un plan que ni Vasile en su mejor sueño

Ni Sobera tiene un plan citas como el que maneja Pedro.

Ni Sobera tiene un plan citas como el que maneja Pedro.

Ahí el presidente del Gobierno, el "hombre en funciones", no tiene rival. Será por planta. Hasta el presentador de Mediaset ha quedado a la altura del betún al lado del líder del PSOE.

Este lunes Luis Martínez comienza la semana política echando mano de grandes dosis de ironía en su columna de El Mundo.

Echa mano de sus recuerdos para asegurar que la primera vez que escuchó el término procrastinar "me excité. Nada, un poco solamente. Diría que el ligero acaloramiento fue más por fonética que por semántica".

Superada esa fase, argumenta que "probablemente la distancia que va entre la pereza y la procrastinación es la misma que separa el humor y la ironía. Lo primero es más bien pasivo y lo segundo hace que la imaginación eche a andar sola".

Con el paso del tiempo ha llegado a la conclusión de que "procrastinar es lo peor. De hecho, esta sociedad tan productiva e instantánea pone a disposición de cualquiera con una cierta tendencia a dejarse llevar un auténtico ejército de coachs, teleoperadores, expertos en autoayuda, psicólogos y funcionarios del orden para combatir un mal que nos obliga a pasar tres horas de web en web, a repasar todos los hilos de Twitter hasta llegar al del administrador de nuestra finca. Y todo por no ponerse". 

Así es como ve la posición actual de Pedro Sánchez, "el hombre en funciones". Está convencido de que "un buen día descubrió el vocablo procrastinar y se dijo: "Era esto". Se excitó, seguro".

Puesto que la pereza "es pasiva. Sánchez se inclina más por la holgazanería retozona. Mucho más activa, dónde va a parar".

Lo siguiente, ironiza Martínez, "fue organizarse un plan de citas que para sí quisiera Carlos Sobera. Primero, los agentes sociales; luego, los núcleos irradiadores; más tarde, los colectivos sindicados, y, para el final, las organizaciones empresariadas. Nadie recuerda ya sí fue así o si los núcleos sindicales fueron después de las masas colectivizadoras".

De lo que está seguro el periodista es de que "se le critica y, en verdad, no nos damos cuenta de que hemos entrado en una era en la que la erótica del poder ha sido ya sustituida por el placer goloso de la procrastinación. Contra la dictadura del clic instantáneo, el kamasutra revolucionario del errático dejar paluego. Y ahí Sánchez no tiene rival. Será por planta". 

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