Carta a Soraya y a Pablo

Nuestra verdadera preocupación consiste en ser capaces todos, especialmente los candidatos implicados y sus equipos, de aceptar y trabajar, sea cual sea el resultado del congreso

He sido designada compromisaria en representación de mi comarca, la Hoya de Buñol, para el Congreso del PP de este fin de semana.

No es la primera vez que tengo posibilidad de votar en un Congreso Nacional del Partido, pero sí es la primera vez que puedo decidir claramente, ya que en el resto de ocasiones sólo había un candidato, por lo que el congreso se planteaba más como una sucesión y refuerzo de ideas, o como, en el último, en un refuerzo de liderazgo.

Es un momento decisivo para la continuidad del PP como organización,  y como consecuencia para la política española, al ser un referente nacional, un partido de gobierno, con implantación en toda España.

He compartido encuentros, reuniones, cenas, llamadas,…con militantes y simpatizantes, lo que se denomina las bases, entre las cuales me siento, y tengo que reconocer que pasado el disgusto de la moción, hemos vivido este proceso con ilusión y esperanza.

Nos hemos sentido partícipes, tanto los que hemos votado, como los que no, el pasado cinco de julio, y sobre todo hemos reforzado nuestra identidad con unas siglas, que en algún momento sentimos desfallecer.  Hemos enarbolado, dentro y fuera de nuestra casa, tan magnífico ramillete de representantes que querían seguir dando la cara por el proyecto. ¡Sin duda cualquiera de ellos mucho mejor que los de enfrente!.

Por supuesto, con dignidad democrática, los afiliados han aceptado el resultado de la primera vuelta, reflexionando en este momento a cual de los dos reconocen más valores, frente a las pocas debilidades. Esa es la incógnita de su reflexión, los dos son buenos, ella y él, él y ella, ¡mucho!

Como es normal, reaccionan con enfado ante las críticas o comentarios de algunos que intentan influir desde fuera en un proceso que es interno, y que reflejan un interés especial por enfrentar, y como consecuencia, debilitar el proyecto.

Esta es nuestra verdadera preocupación, el ser capaces todos, pero especialmente los-as implicadas-os y sus equipos, en estar, en valorar, en aceptar, en trabajar, sea cual sea el resultado, que evidentemente se tiene que producir, y al que no hay que tener miedo de llegar.

Se lo he escuchado a todos: “pase lo que pase, el día 23 de julio hay que estar todos unidos, fuertes, vivos, enérgicos entorno al nuevo liderazgo”, para ayudar desde la principal fuerza de la oposición a dirigir una España que se tambalea en un Gobierno, débil, vencido, sin criterio, que opta por el camino fácil, que no es el vendido diálogo, sino la entrega a criterios de compra, para aguantar el mayor tiempo posible.

Llegamos pues a una época ilusionante para proyectos de futuro, para líderes de vanguardia, con proyectos de nación y proyección de país, que no re rindan al mejor postor, y que vengan con fuerza a coger el timón de un partido que tiene el aval de gobiernos que han sacado a España de las más duras crisis.

*Diputada autonómica del PP.

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