31 de mayo de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Pablo Iglesias señala a sus "enemigos" y otros hacen el trabajo sucio por él

Alguien como el líder de Podemos, con sus antecedentes, nunca debió llegar a vicepresidente. Pero una vez allí, es intolerable que siga comportándose de la misma manera pendenciera.

 

 

Con la excusa de lamentar los escraches en su domicilio  en Galapagar o en el del ministro Ábalos, tan repudiables como otros a Soraya Sáenz o Cristina Cifuentes que él jaleó;  Pablo Iglesias lanzó ayer una inquietante amenaza durante una entrevista en La Sexta:

“Si al final todo el mundo entiende que la manera lógica de protestar es ir a casa de Ayuso, de Abascal, de Casado… o a casa de periodistas que se convierten en referentes de opinión, entraríamos en una situación muy negativa”.

Todo un vicepresidente del Gobierno señalando en público a objetivos para que, si les siguen protestando a ellos, sus hordas acudan a la casa de sus rivales, algo que ya estamos viendo con ciudadanos normales que protestan en sus horas de paseo y son increpados, como ayer en Alcorcón, por grupos antisistema

 

 

Allí o en Vallecas se han vivido las escenas de tensión que Iglesias ha alimentado desde sus inicios, con una irresponsabilidad manifiesta y antidemocrática que pretendió contraponer a la democracia representativa una suerte de asamblearismo callejero de mayor autoridad.

Ya hay antecedentes

Es decir, el líder de Podemos apunta y apunta, y otros disparan. Y no personas parecidas a los ciudadanos que, con todo su derecho y con bastantes razones, se quejan ordenadamente en la calle, salvo excepciones, o en el balcón de cómo están dejando España.

No. Hablamos de profesionales. Son los de “Asalta el Congreso”, los de Rodrigo Lanza, los de las “Marchas de la Dignidad” que acabaron hace años con 70 policías con la cabeza abierta, los de “okupa” tu barrio; los de fletar autobuses a Andalucía cuando pierden las Elecciones: en definitiva, los que agitan las calles, pervierten el orden, atacan a los Cuerpos de Seguridad y hacen el clima irrespirable cuando no tienen el poder.

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