02 de julio de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Sánchez lleva un mes sin llamar a Casado y haciéndole el vacío total

Sánchez y Casado durante una videoconferencia pasada.

Sánchez y Casado durante una videoconferencia pasada.

A pesar de la situación de excepcionalidad, la última vez que ambos conversaron fue el 4 de mayo. El presidente está cómodo así; su estrategia es aislar al PP con Vox y la CUP.

Un mes lleva el presidente del Gobierno sin hablar con el líder de la oposición. Un mes en medio de una situación de excepcionalidad constitucional como lo es el estado de alarma, que se alargará hasta el 21 de junio. 

Se trata de una anomalía democrática pero con la que Pedro Sánchez parece sentirse cómodo, en tanto que supone tener aislado al PP con Vox y la CUP. De hecho el Ejecutivo está negociando con Ciudadanos su apoyo a la sexta y última prórroga del estado de alarma a pesar de no necesitar numéricamente a los de Inés Arrimadas, pero precisamente para apuntalar esa idea de soledad de un partido con 88 escaños y cinco millones de votos.

El lunes 4 de mayo fue la última vez que el presidente del Gobierno conversó con Pablo Casado, dos días antes de que el Congreso votara la cuarta prórroga, según confirman fuentes populares a ESdiario. Hasta entonces el PP había apoyado las tres anteriores, pero en la cuarta viró hacia la abstención. 

Casado se lo comunicó a Sánchez 48 horas antes, en esa conversación, y hasta ahí. Cuando dejó de ser su "costalero" -parafraseando al presidente del PP-, al socialista dejó de interesarle la comunicación que mantenían. Era poca pero al menos era alguna.

Una semana después Carmen Calvo -que no Sánchez- llamó brevemente a Casado para cerciorarse de que el PP no iba a reconsiderar su posición de cara a la quinta prórroga. Como la vicepresidenta primera no obtuvo la respuesta que le habría gustado, también cortó el cable rojo.

 

Pero es que la nula interlocución entre La Moncloa y Génova, ese abismo que se ha abierto entre el Gobierno de coalición y el principal partido de la oposición, también se ha trasladado a los grupos parlamentarios del PSOE y el PP. Entre los equipos de Adriana Lastra y Cayetana Álvarez de Toledo tampoco hay ningún canal abierto. 

Y eso que, desde que el PP soltó la mano de Sánchez a principios de mayo, su grupo parlamentario ha mantenido una actitud colaborativa en la Comisión para la Reconstrucción Social y Económica.

Respecto a la convalidación de los decretos ley convalidados por la Cámara Baja a lo largo del mes de mayo, el PP ha votado a favor de uno (el de la extensión de los ERTEs hasta el 30 de junio), se ha abstenido en dos (sobre medidas económicas, fiscales y en el sector cultural) y únicamente se ha opuesto al decreto para evitar el colapso en los juzgados, muy polémico en amplios sectores judiciales. 

El PP tampoco va a votar en contra de la convalidación del decreto que regula la renta mínima de inserción aprobada por el Consejo de Ministros el pasado viernes, aunque aún bascula entre el sí y la abstención una vez que los populares estudien el texto en profundidad. En cualquier caso, los de Casado se quejan de que de todo se tienen que enterar por el BOE.

El miércoles, nuevamente, Sánchez y Casado se verán las caras en el debate de la que se espera la última prórroga del estado de alarma. El líder de los populares ya fue muy duro en los dos anteriores debates, y de hecho llegó a decirle al presidente que la historia "no le absolverá". Esta vez no lo será menos. Va a incidir en cómo se gestionará el final de esa desescalada a la carta en la que las comunidades tendrán la "gobernanza", según el presidente. 

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