17 de septiembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La terrible sospecha de Errejón sobre la "empresa" de Iglesias: habrá pucherazo

Inigo Errejón y Pablo Iglesias, a "cara de perro" a una semana de Vistalegre II.

Inigo Errejón y Pablo Iglesias, a "cara de perro" a una semana de Vistalegre II.

No existe una sola pista que permita pensar en qué quiere Podemos sustanciar los mimbres ideológicos para construir su futuro. Entre tanto, crece el temor sobre la limpieza del proceso.

“Agora Voting” esa empresa que no quiere ser llamada empresa sino “comunidad de software libre”, válgame Dios, ha transmitido ya a sus clientes de Podemos que “la cosa está chunga”, que “el pescado está por vender”, y  que “al día de hoy, no existe un vencedor claro”. El jefe de este ingenio de “democracia directa” sin identidad jurídica, es, si es que sigue siéndolo, un señor, Eduardo Torres, al que si se pregunta quien va a cortar orejas el próximo domingo día 14 de febrero en Vistalegre, si Iglesias o Errejón, contestará que él, su “comunidad”, “se dedica a recoger votos no a profetizarlos”.

Hace quince días ciertamente hubiera apostado por Pablo Iglesias pero hoy, cuando faltan siete fechas para que el software vomite datos, el resultado no está, ni mucho menos, decidido. Los militantes sensatos, o sea lo que han participado alguna vez en procesos electorales internos, acusan a Iglesias de una “sobreactuación” que le puede estar costando muy cara”. Por decirlo más claro: los suyos le quieren lo justo, y a los contrarios le repele como si se tratara de la mosca tsé tsé que te deja atontado, dormido, pero no muerto del todo, que el tripanosoma africano es muy considerado el hombre. Los ajenos, a mayor abundamiento, sospechan que si Iglesias se ve perdido recurra al pucherazo. “Este no se va a quedar fuera así como así”, dicen curándose en salud. La clave radica en saber con quién esta verdaderamente “Agora Voting”. Errejeón sospecha lo peor.

El odio en Podemos es realmente africano. A Bescansa la han empujado a las tinieblas exteriores los suyos, los de Iglesias, el líder al que la rica santiaguesa confesaba hasta hace muy poco tiempo tener algo más que fervor; “pasión personal”, decía. Bescansa. Según publicó ESdiario, sus correligionarios volcados con el soviético preboste le hicieron un feo de campeonato cuando ni siquiera admitieron una sola de sus sugerencias, una mínima contribución al debate. Produjo tanta pena la pobre Bescansa que algunos socios de la facción anticapitalista le advirtieron literalmente: “No te metas en este lío, la pelea entre Iñigo y Pablo te viene grande” y “además, añadieron, no tienes tropa detrás, te apoyan cuatro y el del tambor; ni uno más”.

Iglesias acusaba al Gobierno de ser monaguillo de las eléctricas y un diputado aplaudía sin parar. ¿Quién era? Pablo Bustinduy, cuya madre, Ángeles Amador, exministra de Sanidad, cobra 175.000 euros anuales de Red Eléctrica Española

Y Bescansa ha argumentado horror por la camorra que estaba soportando y se ha marchado a descansar, eso sí, conservando el escaño, que no están los tiempos para renunciar al aforamiento. Y terminará volviendo a enredarse entre las guedejas de Pablo. Al tiempo.

El combate de pesos boina entre Errejón e Iglesias se dilucida en un doble ring: en el importante, se dilucida quién va a ostentar el poder de la ultraizquierda española en los próximos tiempos; en el anecdótico, los púgiles mantienen una lucha sin cuartel para ver quien se pone más cursi. Errejón denomina “dicotomía intelectual” a su pelea barriobajera con su antiguo amigo, y éste le contesta algo así como que “la confrontación está plagada de matices insobornables”. Pero no existe ni un sola pista que permita pensar en que lo que Podemos quiere sustanciar el domingo venidero es sobre qué mimbres ideológicos va a construir su futuro.

Un militante de otras, muchas, guerras partidistas en la izquierda, se pregunta: “Pero, ¿usted ha visto una solo debate sobre la reforma laboral o la fiscal? ¿Usted ha leído una sola propuesta sobre el gran problema de Cataluña?”. Concluye: “Nada de nada: el poder por el poder y se acabó”. Casta pura que cada día aparece como más evidente. Los estrategas de Podemos es que, a mayor abundamiento, no es que sean muy listos.

Fíjense: el mismo día en que Iglesias acusaba al Gobierno, más concretamente a su ministro de Industria, Nadal, de ser el monaguillo o el testaferro, como quieran, de las eléctricas, un diputado con cara de entusiasmo enardecido, aplaudía sin parar. ¿Quién era? Pues un tal Pablo Bustinduy, cuya madre, Ángeles Amador, ex ministra de Sanidad socialista lleva cobrando 175.000 euros anuales por sentarse, a lo mejor incluso una vez al mes, en el Consejo de Red Eléctrica Española. Iglesias atacaba a Nadal por haber propiciado el salto a REE del que fue director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa, y se olvidaba de la mamá de Bustinduy.

Este parlamentario, figura, por no denunciar a mamá como consejera enchufada, en la lista de poder de Iglesias quien ya  ha comunicado a sus fieles que si gana, y en un ataque de generosidad sin límites, quizá atribuya un par de puestos en la Ejecutiva a los chicos de Errejón, y éste que ha sabido de tal filantropía, se ha encargado de contestar, por vía interpuesta, al hasta ahora su jefe: “Pues si gano yo, ni un puesto para ellos”. Aún pululan en Podemos algunos imberbes inocentes que creen en la reconciliación, pero ésta es imposible. Las fuentes del cronista son tajantes: “No hace falta llegar a Vistalegre para se escenifique la quiebra; la quiebra se ha escenificado ya”.

Y añade: “Hasta el domingo aumentará la tensión pero, claro está, sin que ninguna de las dos partes se atreva a plantear la escisión” y termina. “… y que conste que la escisión ha estado a punto de producirse antes incluso de celebrarse la Asamblea”. Es decir: que la escisión se aplaza y mientras tanto lo que salga del coso taurino de Carabanchel será una suerte de “partido de partidos”, de corrientes enfrentadas sin disimulo que, además en lo sucesivo se atizarán como los villanos que se pegaban a garrotazos en el cuadro de Goya. En esta guerra se están quedando atrás, abatidos, muchos de los okupas de la Puerta del Sol y desde luego otros, con más solidez personal e intelectual, que no soportan el espectáculo boxístico de arrabal que protagonizan sus patronos.

El ideólogo de Errejón, Germán Calvo, como en el caso de Bescansa, ya no pinta nada en Podemos, es lo que los soviéticos más puros llaman en la organización un “daño colateral”, más evidente desde luego, que el que va a protagonizar ese esforzado tercer candidato, Juan Ignacio Moreno, al que los banderilleros de ambas cuadrillas han recibido así: “Pero, ¿tú qué haces aquí, chaval”; esto es para maestros con picadores”. Es natural el lenguaje: se van a matar en el coso que fue durante años la casa de un torero marginal: Palomo Linares.         

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