25 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El culebrón de Irene y Pablo, su chalet y la ruina de la gran familia morada

Pasan las horas y no se aplaca el profundo cabreo de militantes y seguidores de Podemos con la estrategia política y el exceso de culto a la personalidad de la "feliz pareja" de Galapagar.

 

No se pasa el cabreo entre la militancia de Podemos y afines por el pésimo resultado electoral del domingo. Y hay coincidencia casi general en señalar como culpables de la deriva y la situación presente a la "feliz pareja de Galapagar", Irene Montero y Pablo Iglesias.

La compra de su lujoso chalet en una urbanización de la sierra de Madrid hace ahora un año se retoma ahora con fuerza, como la clave de un desplome progresivo tanto en la confianza de los simpatizantes como en la imagen pública de la formación morada ante la sociedad española.

Y la suerte dispar ante las urnas de la formación liderada por Iglesias y la de su 'camarada' 'Kichi' González en Cádiz, pareja a su vez de Teresa Rodríguez, liderera en Andalucía, parece dar la razón a muchos tuiteros.

 

El silencio prolongado por parte de Iglesias tras la nefasta noche electoral ha sido objeto, asimismo, de un sinfín de comentarios. Muchos ven en ese hermetismo de Iglesias un ejemplo de su progresivo alejamiento de la realidad y de los excesos soberbios del culto a la personalidad.

 

Y como consecuencia de lo anterior, Podemos ha dejado de ser un partido abierto, transversal y ajeno a núcleos duros y direcciones despóticas, para ser una formación política de manual. Lo que se dice un 'Ceaucescu style' que trae de cabeza a muchos podemitas de primera hora y que consideran la puntilla para la ruina de la gran familia morada.

 

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