26 de agosto de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

El último mitin de Junqueras vestido con piel de cordero: eso implora a Marchena

Junqueras, durante su última palabra en el juicio del Supremo por el procés.

Junqueras, durante su última palabra en el juicio del Supremo por el procés.

El exvicepresidente de la Generalitat ha usado la única bala que le quedaba ante el tribunal que le juzga. Un padre, un político y un hombre de diálogo. De las pruebas contra él, ni mú.

Con el gesto más humilde de los posibles, vestido con piel de cordero, Oriol Junqueras ha concluido el juicio que se sigue en el Supremo contra él como lo comenzó, con una soflama política en la que se presenta más como una víctima que como uno de los líderes del golpe del 1-O.

Y como ya adelantó este martes su abogado, Junqueras ha apelado durante su turno de última palabra en el juicio, a devolver la cuestión del conflicto catalán a "la política, la buena política, al terreno de la negociación y el acuerdo".

En pocos minutos, Junqueras se ha dirigido al tribunal que preside Manuel Marchena para asegurar que mantiene sus "convicciones políticas y religiosas" y que las comparte "con todos aquellos que creen que defender la república desde un parlamento no puede constituir delito", siempre "desde el respeto a las libertades fundamentales y los Derechos Humanos".

 "Todas mis acciones demuestran mi respeto por la bondad y la dignidad humanas. Todos los que me conocen seguro que son perfectamente conscientes de ello, incluidas las acusaciones. Cualquier político comete errores, pero siempre he evitado esa mala política que niega el diálogo, la negociación y el acuerdo", ha explicado.

"Entiendo que les han pasado a ustedes la responsabilidad de dictar sentencia. Lo mejor para todos sería devolver la cuestión a la política, la buena política, devolver el asunto al terreno de la negociación y el acuerdo", ha remachado.

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