17 de junio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Podemos es una jungla: así se conspira en toda España contra Iglesias y Montero

Pablo Iglesias e Irene Montero, impotentes ante el desmoronamiento de Podemos.

Pablo Iglesias e Irene Montero, impotentes ante el desmoronamiento de Podemos.

La dimisión de Ramón Espinar es solo el síntoma. Dirigentes territoriales y diputados errejonistas se apuntan al "sálvese quien pueda". Y un fantasma planea sobre la cúpula morada.

"Sálvese quien pueda". Esta es la consigna que se ha instalado en los últimos días en Podemos, mientras Pablo Iglesias asiste impotente al desmoronamiento de un partido que, según él mismo clamó, estaba llamado a "asaltar los cielos". La dimisión de Ramón Espinar, que se venía mascando tras la traición del dueto Manuela Carmena-Íñigo Errejón, es el último episodio de una descomposición que cada vez más se parece a la carcoma.

Significativo ha sido este viernes, mientras se anunciaba la espantada de Espinar, sobrepasado e incapaz por el caos brutal que reina en Podemos Madrid, la cumbre de una decena de barones territoriales convocados por el dirigente morado que más poder institucional acumula: José García Molina, líder de Podemos en Castilla-La Mancha y vicepresidente regional, número dos del gobierno del socialista Emiliano García-Page.

"Jamás en otros tiempos, nadie se hubiera atrevido a semejante exhibición de poder sin convocar a la cúpula de Madrid", reconoce a ESdiario uno de los máximos responsables de partido en el País Vasco.

Los candidatos territoriales, que se miran en el espejo, el más reciente, de Teresa Rodríguez y su batacazo en Andalucía, tratan ahora de volar solos, sin el lastre en las alas de la descomposición del liderazgo del ausente Iglesias y de la absoluta incapacidad de su fontanero-jefe, Pablo Echenique.

 

Los "barones" de Podemos, reunidos este viernes, ya vuelan solos. Al grito 'sálvese quien pueda'

 

En Podemos, y más aún entre sus bases, comienza a cobrar fuerza una hipótesis. Que la alianza entre Carmena y Errejón es tan solo un experimento local con vistas a un inminente salto nacional. Es decir, que el Más Madrid de la alcaldesa y el exnúmero dos vaya a convertirse en los próximos meses en un Más España.

Mientras Iglesias, de baja por paternidad en el mismo chalet de Guadarrama que -según reconoce un alto cargo morado a este diario encendió la chispa del actual incendio- rumia una salida a la crisis, un nuevo problema planea sobre la número dos de facto del partido, Irene Montero.

En el Congreso de los Diputados, los afines a Errejón -que no tienen nada que perder dado que ya saben que serán purgados en las próximas listas a las generales- siguen los pasos de su mentor. Montero ya ha puesto vigilancia a los Eduardo Maura, Carolina Bescansa, Ángela Ballester, Sergio Pascual, Ana Terrón o Rosanna Alonso. Un comando a la espera de acontecimientos.

De momento, acorralado, Iglesias ha convocado al Consejo Ciudadano el próximo 2 de febrero. Pero nadie descarta nuevos sobresaltos de aquí a ese día.

Y sino, basta ver el rejonazo del errejonista Eduardo Maura a Juan Carlos Monedero:

 

 

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