10 de diciembre de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Billy el Niño

Iglesias, tras llorar en el Congreso al recordar en mayo las torturas de Billy el Niño

Iglesias, tras llorar en el Congreso al recordar en mayo las torturas de Billy el Niño

Comenzamos serie de artículos centrados en los grandes temas que la izquierda esgrime para provocar reacciones muy emocionales. A menudo son mentira o se tergiversan con un objetivo claro.

 

 

Estamos en el 14 de octubre de 1977. En el Congreso de los Diputados se celebra un debate sobre la Ley de Amnistía que culminará al día siguiente con su aprobación. 

En este contexto, el diputado comunista y destacado dirigente sindical Marcelino Camacho, presume de que su partido fue el primero en llevar a la cámara la idea de amnistiar a presos de uno y otro bando como camino a la reconciliación

“Nosotros considerábamos que la pieza capital de esta política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía. ¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez para siempre?” clamó el líder rojo.

El miserable de Billy el Niño se libró por una ley impulsada por los 'padres' de Iglesias y por el PSOE

Al día siguiente los síes ganaron por aplastante mayoría, empero no todos votaron a favor. La Alianza Popular de Manuel Fraga no quiso votar la ley, y su portavoz Antonio Carro explicó el porqué:

“En este clima de público desorden (se refería a los continuos ataques terroristas perpetrados en esa época tanto por grupos de extrema derecha como de extrema izquierda) ¿queréis más amnistía? (...) Frente a los ataques a la democracia no es buena medicina la amnistía. La única medicina que aplican las democracias más genuinas y consolidadas es una estricta aplicación de la ley. (...) Una democracia responsable no puede estar amnistiando continuamente a sus propios destructores”. También Francisco Letamendia de Euskadiko Ezquerra y Gómez de las Roces de Candidatura Aragonesa se abstuvieron.

Esa ley es la que impidió investigar las denuncias de tortura que pesaban sobre un policía de la Brigada político-social llamado Antonio González Pacheco, más conocido por sus salvajes métodos como Billy el Niño.

 

La única condena en firme que tiene este miserable data de 1974, por las torturas infligidas al periodista Paco Lobatón. Así que recopilemos:

Un ex policía cuya única condena fue dictada por un tribunal franquista, que fue más tarde amnistiado en democracia por una ley propuesta por los comunistas y aprobada por todo el arco parlamentario a excepción del grupo Alianza Popular.

¿Cómo es posible que 40 años después se debata en el Congreso la retirada de una medalla impuesta por un ministro de la UCD llamado Martín Villa a este malvado personaje como recompensa a sus éxitos en la lucha contra la banda terrorista Grapo, y toda la izquierda acabe apoderándose de la legitimidad de la condena a Billy el Niño?

El diputado Pablo Iglesias, cuyo partido es heredero legítimo de los que primero propusieron aprobar una ley para amnistiar a este tipo de personajes de uno y otro bando —como afirmó el propio líder comunista Marcelino Camacho—, acabó llorando de emoción en su butaca mientras levantaba el puño a sabiendas de que la foto iba a ser muy rentable.

Los aplausos

Los socialistas, que también votaron a favor de la ley que amnistió al torturador aplaudían a rabiar… y los herederos del único partido que se negó a blanquear asesinos fueran del bando que fueran permanecían callados, sumisos… casi humillados, como si el citado ex policía fuera un concejal del PP y amigo íntimo de Rajoy del que hubiera que avergonzarse.

 

Iglesias no recibió a los padres de Mari Luz y de Diana Quer; pero en cuanto vio que las víctimas eran del periodo franquista pidió un pañuelo

 

¿Es que no hay nadie en ese partido que sepa levantarse para hacer un alegato y contar la verdad histórica que dejara en evidencia las lágrimas del Sr. Iglesias?

Pero sobre todo, si la izquierda ha conseguido desviar la atención de lo verdaderamente importante —que fueron sus delitos—, para centrase en lo único con lo que podían echar algo en cara al gobierno: la retirada de una medalla. ¿Qué coño hizo el Ministro de Interior oponiéndose a esa retirada?

Incluso en el caso de que no fuera viable legalmente, ¿no sería lo más normal que el ministro hubiese dicho que haría lo posible y lo imposible por retirarla? ¿Cómo se puede ser tan torpe?

¿Qué le importaba al ministro que le retiraran una medalla a un septuagenario que encima era un hijo de puta?... ¿O es que sí le importaba?

A mí particularmente este Billy el Niño me parece una alimaña, pero me lo parece en todo tiempo y lugar. ¿Por qué no tuvimos estos debates en la tele cuando gobernaba Zapatero? ¿Por qué no se le pidió la retirada de la medalla a Rubalcaba? ¿El tal Billy el Niño es un miserable en 2018 pero no lo era en 2008?

La propaganda

Todo es mentira en la tele, y lamentablemente cada vez más todo es mentira también en el Parlamento. El que mejor domina la propaganda gana.

 

Las víctimas no importan en realidad, importa el rédito político que les puedas sacar. Por eso cuando fueron las víctimas de ETA al Congreso Pablo Iglesias no estaba, ni se le esperaba; por eso no recibió a los padres de Mari Luz y de Diana Quer; pero en cuanto vio que las víctimas eran del período franquista pidió un pañuelo, levantó el puño y exclamó: ¡no puedo con las injusticias!

Todo es mentira.

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