18 de julio de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

La Zarzuela se pone en guardia por el lío en el que Sánchez ha metido al Rey

El Rey, Sánchez y Torra en su único encuentro conjunto durante los Juegos del Mediterráneo en Tarragona.

El Rey, Sánchez y Torra en su único encuentro conjunto durante los Juegos del Mediterráneo en Tarragona.

La cita "caliente" del Gobierno en Cataluña este viernes pone en máxima alerta a la Casa Real, pendiente de diseñar dentro de 76 horas el mensaje navideño del Monarca a los españoles.

"A la máxima expectativa". De esta forma, según explica a ESdiario un alto funcionario de la Casa Real, se encuentra el Palacio de la Zarzuela ante la incómoda, al menos para el Rey Felipe VI, cita del Gobierno este viernes en Cataluña, con un Consejo de Ministros en Barcelona que amenaza con incendiar las calles de Barcelona y envalentonar aún más al presidente de la Generalitat, Quim Torra.

Y es que esta misma fuente recuerda que "para bien o para mal", el desenlace de la visita de Pedro Sánchez y sus ministros en pleno a Cataluña va a marcar la inmediata y decisiva cita que el Jefe del Estado tiene con todos los españoles en apenas tres días, su tradicional mensaje de Nochebuena. Un mensaje cuya grabación se va a apurar al máximo y que, desde hace décadas, se redacta en Zarzuela pero con la preceptiva cuchara del Palacio de La Moncloa.

El Rey sabe que sigue en el disparadero del independentismo -Torra mantiene vigente un insólito boicot a su presencia en los actos institucionales de la Generalitat-, que su histórico discurso de 3-O aún escuece, y que la situación política nacional ha dado un sorprendente giro desde la noche electoral en Andalucía, la reactivación del centroderecha y la irrupción de Vox y su discurso patriótico.

Así que, en estas, el equipo de colaboradores más estrechos de Felipe VI, encabezado por su fiel Jaime Alfonsín, está a la citada "expectativa" para "modular" el mensaje del Jefe del Estado. Si hay cara a cara entre Sánchez y Torra, si el líder del PSOE cede y acepta una minicumbre con arriesgados visos de bilateralidad, si los CDR incendian las calles, cual es finalmente la actitud de los Mossos...

Son todas estas variables las que van a marcar el mensaje que los ciudadanos escuchen en sus casas a las 9 de la noche del próximo lunes. Y si el Rey "rebaja el tono" y tiende puentes a los líderes catalanes -si el Consejo de Ministros acaba con éxito- o revalida la inequívoca hoja de ruta de firmeza constitucional que firmó dos días después de referéndum ilegal del 1-O.

Y más aún, con la maquinaria del Tribunal Supremo ya en marcha desde esta misma semana para juzgar a los líderes del procés y oficializar la respuesta del Estado de Derecho que el Monarca encarna al golpe de Puigdemont y Junqueras.

 

El Rey Felipe VI en su mensaje de Nochebuena del pasado año, que volvió a monopolizar la crisis catalana.

 

En La Zarzuela todos saben que el discurso del Rey el lunes va a ser de nuevo mirado con lupa. Por una izquierda que ha puesto todas sus esperanzas de seguir en Moncloa en convencer a los independentistas de que sigan sosteniendo a Sánchez un año más. Y por un centroderecha que reclama sin ambages un 155 mucho más duro y prolongado que el que aplicó Mariano Rajoy.

En este último año el Rey con Cataluña, en palabras de un antiguo colaborador de su padre, "ha nadado y guardado la ropa". Su decisión de no acudir a la cena de la Patronal catalana este jueves ha levantado ampollas.

Y su decisión de llevar en 2019 la gala de los premios de la Fundación Princesa de Gerona desde ésta ciudad a Barcelona ha provocado una doble interpretación: cesión al chantaje y al boicot del independentismo local para unos; gesto de firmeza dando mayor boato al acto, para otros.

En su mensaje navideño del pasado año, Felipe VI afrontó de frente la carpeta catalana. "El camino no puede llevar de nuevo al enfrentamiento o a la exclusión, que como sabemos ya solo generan discordia, incertidumbre, desánimo y empobrecimiento moral, cívico y -por supuesto- económico de toda una sociedad", advirtió la Nochebuena pasada.

"Un camino que, en cambio, sí debe conducir a que la convivencia en el seno de la sociedad catalana -tan diversa y plural como es- recupere la serenidad, la estabilidad y el respeto mutuo; de manera que las ideas no distancien ni separen a las familias y a los amigos. Un camino que debe conducir también a que renazca la confianza, el prestigio y la mejor imagen de Cataluña", recalcó.

Lamentablemente, los deseos del Monarca no se han materializado 365 días después. Y de la cita de este viernes va a depender si el Rey tiene que volver a lanzar el mismo aviso a navegantes que hace un año.

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