La ciudad no es para mí. La bicicleta del alcalde

Ribó en bici

Ribó en bici

Inoportuna la TV3 ensalzando los valores catalanistas del alcalde valenciano, encumbrándolo a la categoría de referente local del independentismo.



Está casi todo dicho y escrito sobre la bicicleta de Ribó y el buen uso que, sin duda alguna, se vienen dando. Él a ella y ella a él.

Reseteada con el nuevo mandato, ha sido trending topic el pequeño -¿espontáneo?- vídeo que le grabó un vecino de buena mañana … “alcalde ¿viene a trabajar en bici todos los días?” “Casi siempre” creo que contestó el edil. Toda una declaración de principios consolidada en una sola instantánea. De connotaciones semejantes a la importancia de la estatuaria ecuestre de los antiguos grandes dignatarios.

Es obvio que los tiempos han cambiado y los valores en alza son otros. La imagen de Abascal a caballo no es precisamente un acierto de marketing sociopolítico y no importa tanto la aireada y obligada declaración de bienes como esos tics que aproximen al ciudadano.

La explicación razonable debiera ser la inversa. Es decir que triunfa el político que realmente se corresponde y compadece con los usos y costumbres del pueblo que gobierna. Y del que se supone que procede.

Sin embargo, todo parece indicar que, en estos tiempos de pensamiento líquido, la imagen cuidadosamente prediseñada va cuajando en la calle y son los ciudadanos los que se van amoldando a ella. Comprándola, de alguna manera. (Los gustos del pueblo son los de su clase dominante. Marx dixit)

La ciudad segura y saludable no es sólo un tópico. Por el contrario, aunque con connotaciones propias y algo diferentes según el origen ideológico, es elemento común para casi todas las banderías.

Y la Valencia de Compromìs, con esa mayoría de votos para la formación de la sonrisa naranja, parece haber seducido definitivamente a la juventud y, también, a los menos jóvenes, muy por encima de los indicadores de gestión ordinaria, que arrojan valores más que discutibles.

Tengo amigos preocupados por el exceso deportivo de sus hijos, corredores de a pie o con ruedas, que señalan en sus calendarios maratones y carreras urbanas como si de un nuevo santoral laico se tratara. Desfiles, procesiones y verbenas pierden protagonismo frente a una cultura del ejercicio físico que no por conocida y antigua (mens sana in corpore sano) deja hoy de resultar especialmente atractiva y contemporánea.

Inoportuna la TV3 ensalzando los valores catalanistas del alcalde valenciano, encumbrándolo a la categoría de referente local del independentismo mientras se reafirman en su condición -rara estrategia- los políticos presos por su mala cabeza. Le salvará su bicicleta.

En la Generalitat, por el contrario, hará falta un triciclo, o un tándem, y especial coordinación para que avance, tirando cada uno hacia un lado, en dirección ajustada y certera. O por lo menos, para que entre ellos no se hagan la bicicleta.

Venezuela en stand by y Leopoldo López, enmudecido por Sánchez, en nuestra Embajada.

 

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