Los ayuntamientos de los pactos

Parece que el diálogo y los pactos son un invento reciente: nada más lejos de la realidad. Siempre han constituido la base de una buena gestión, en especial en la política municipal

El diálogo, la negociación, los pactos, han sido siempre la base de una buena gestión, especialmente en la política municipal. Aunque a juzgar por la intensidad y frecuencia con que oímos en los medios tales vocablos, parece que ha sido un invento reciente, de no más allá del 2015.
Es verdad que en la última legislatura, y en la que se inicia, la necesidad de llegar a acuerdos de gobierno entre varias fuerzas políticas está muy generalizada, y eso nos hace creer que es un invento reciente de nuestra democracia, y que las generaciones actuales de munícipes tienen más capacidad de diálogo, aunque sea a la fuerza, que antaño. Y yo pienso que nada más lejos de la realidad.
Tanto es así que he decidido retrotraerme en mis recuerdos al año 1995, cuando, como ha sucedido ahora, generaciones de jóvenes ilusionados y sin experiencia nos implicamos en la política municipal de nuestros pueblos, y hablamos, negociamos y nos entendimos con opciones políticas que eran radicalmente distintas a las nuestras. A mi me tocó pactar con Izquierda Unida, y gobernamos.
Eran años de decadencia del Partido Socialista en España, en la Comunidad, y por supuesto en los ayuntamientos, lo que produjo un cambio, en muchos casos sin mayoría suficiente. Con lo que la capacidad de diálogo, tolerancia, negociación, fue la base de toda la legislatura, que semejaba a una especie de transición democrática hacia opciones de centro derecha, que ya se produjo plenamente en el año 1999.
Es cierto que, si hay que marcar una diferencia, es el fraccionamiento de las opciones políticas que se presentan, y, por lo tanto, los resultados también se fraccionan, y las negociaciones y los gobiernos se tienen que establecer a muchas bandas, surgiendo los tripartitos, cuatripartitos y…
Otro dato que me parece importante, tras los últimos comicios, son el resurgimiento de las mayorías absolutas, que creíamos que eran ya historia, y sorprendentemente se han producido, incluso en algún municipio grande, de más de veinte mil habitantes, lo que nos demuestra que la soberanía como siempre, y así debe ser, reside en el pueblo, el más sabio de todos los actores en el mundo de la política.
Pero aún así, con mayoría o con varias fuerzas en la gestión de un Ayuntamiento, se impone como línea de trabajo fundamental el diálogo con todos: con el gobierno, con la oposición, con los actores sociales, y muy especialmente con los vecinos. Y el alcalde o alcaldesa es la pieza clave, fundamental, el eje de la conversación, la relación y la escucha, con todos, y de su capacidad de diálogo dependerá el resultado de su gestión.
Aprovecho pues para felicitar a todos los alcaldes-as que fueron elegidos el pasado sábado, a los que deseo lo mejor en su gestión y en sus diálogos.

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