22 de mayo de 2019
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT
  • Pascual Tamburri

    Ruta Norte

    Pascual Tamburri nació en Pamplona y vive Navarra. Es licenciado en Filosofía y Letras, en Ciencias Políticas y en Derecho, doctor en Historia Medieval y profesor de Instituto. Ha investigado y publicado más de dos décadas y sigue creyendo que hay futuro para España y sus campos.

Macrorredada policial contra la peña abertzale de Osasuna

Otro escándalo en Osasuna, un fracaso económico, político y deportivo

Otro escándalo en Osasuna, un fracaso económico, político y deportivo

Arruinado, Osasuna dedicaba dinero público a subvencionar grupos radicales y el uso del euskera. Miembros de Indar Gorri son detenidos "por pertenencia a grupo criminal".

Todo parecía ir mal. Osasuna terminó enero recibiendo una fuerte goleada en Miranda de Ebro y cerrando el partido con nueve jugadores. 4-0 y Miguel Flaño y Mikel Merino expulsados. No jugarán ante el Almería. El victimismo provinciano se puso en marcha para echar balones fuera, como siempre. Pero en realidad las cosas iban mucho peor.

Osasuna es un club que va reconociendo poco a poco décadas de corrupción, mandase quien mandase, y nadie paga. Todos los políticos usan el dinero público para financiar un club como Osasuna, deportivamente fracasado varias veces y dirigido por gente que, además de robar, tenía como prioridad financiar grupos violentos. Pero los malos somos los que lo decimos.

Con Izco, con Archanco y hasta Sabalza, Osasuna ha vivido décadas sin pagar impuestos y recibiendo subvenciones. Hacienda se quedó su estadio como dación parcial en pago, aunque no le sirve para nada. Decenas de millones siguen siendo deuda, como si el fútbol fuese una prioridad durante la crisis. ¿Y si Osasuna no paga sus deudas ni 50 ó 100 millones de euros de impuestos atrasados, qué se hace? Una empresa de volumen similar en situación similar estaría ya intervenida y embargada. Si fuese el Real Madrid habría sido ya descuartizado y subastado. Algo hace que para nuestros políticos Osasuna merezca todos los privilegios, con el dinero de todos.

Si por lo menos fuesen una hinchada ejemplar…

Desde el domingo están siendo detenidos en masa miembros de la peña batasuna Indar Gorri "por pertenencia a grupo criminal". Si fuese novedad sería noticia. A día de hoy, es sólo la confirmación de un hecho.

La Policía y la Guardia Civil han arrestado al menos a 18 personas, miembros de Indar Gorri. Oficiosamente se ha hecho saber que “no es una operación contra Indar Gorri ni contra Osasuna, sólo contra algunos de sus miembros”. Cierto, cierto; esos miembros que han convertido la ikurriña y el aplauso a los etarras detenidos o por detener en otros tantos símbolos de Osasuna.

A los Indar Gorri se les imputa, por fin, un delito de pertenencia a grupo criminal, por su participación en delitos de lesiones por diversas agresiones y amenazas, organizados desde su peña y su sigla y en defensa de una ideología independentista violenta de extrema izquierda. No se conoce por ahora el número final de detenciones, pero siguen los trabajos del Juzgado de Instrucción número 2 de Pamplona, a cargo del magistrado Fermín Otamendi. Además de las detenciones, ha sido registrada la sede social de Indar Gorri, que ha servido de apoyo a otros grupos violentos, antisistema y proetarras.

Los primeros detenidos pasarán a disposición judicial probablemente durante la mañana del martes. A partir de ahí, un coro de apoyos surgirá en todos los partidos, porque en esta Navarra decir que un Osasuna así es inmoral resulta intolerable. Qué pobres, los aprendices de etarra. Qué simpáticos resultan, defendiendo a la banda desde el estadio. Lo único que se les puede desear es el cumplimiento íntegro de las penas, a ser posible con Arnaldo Otegui de vuelta entre rejas.

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