11 de agosto de 2020
DIRECTOR ANTONIO MARTÍN BEAUMONT

Repsol pierde 2.484 millones tras los impactos históricos del COVID-19

Por ello aumenta su estimación inicial de reducción de los gastos operativos hasta los 450 millones, frente a los 350 millones iniciales, y un nuevo recorte de la inversión de 1.100 millones

Repsol cerró el primer semestre con unas pérdidas de 2.484 millones de euros frente a los 1.133 millones que ganó un año antes, debido al hundimiento de la demanda de energía (las ventas en las gasolineras cayeron un 48%) y de los precios del crudo y del gas provocado por la pandemia del covid-19, tras apuntarse unos impactos de 2.673 millones de euros en la valoración de sus inventarios y por la revisión en su hipótesis de precios futuros del crudo y del gas y el ajuste del valor de sus activos de 'Upstream' (Exploración y Producción), ) en 1.585 millones, informó la compañía.

En este sentido, ha aumentado su estimación inicial de reducción de los gastos operativos hasta los 450 millones, frente a los 350 millones iniciales, y un nuevo recorte estimado de la inversión de 1.000 a 1.100 millones. Mantiene, asimismo, la optimización de capital circulante en casi 800 millones.

En concreto, la situación sin precedentes provocada por el coronavirus, que ha llevado a un desplome histórico de los precios del crudo y del gas, ha tenido un impacto negativo de 1.088 millones de euros en los inventarios de la compañía.

En el primer trimestre, la compañía perdió 487 millones, situación que se agravó en el segundo con el avance de la pandemia y la paralización de la economía, con pérdidas de 1.997 millones. Sin esos efectos adversos, según informa Repsol a la CNMV, el resultado neto ajustado, que mide específicamente el desempeño de los negocios, fue de 189 millones de euros, frente a los 1.115 millones que obtuvo en el primer semestre de 2019.

El mayor colapso de la historia

Según explica la compañía dirigida por Antonio Brufau, la pandemia mundial ha supuesto un impacto sin precedentes en las cotizaciones del crudo y del gas, con caídas, especialmente durante el segundo trimestre de 2020, en el que la demanda mundial experimentó “el mayor colapso de la historia”. El crudo Brent registró entre abril y junio un descenso medio del 57% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que el Texas americano (WTI) cayó un 53%, en ambos casos, con precios medios por debajo de los 30 dólares por barril. Por su parte, el gas sufrió una caída media semestral que rozó el 40% para el Henry Hub.

La energética respondió a la crisis del Covid-19 “priorizando el suministro de productos y servicios esenciales y el mantenimiento de la actividad sobre los habituales criterios de rentabilidad, aplicando estrictas medidas para proteger la salud de sus trabajadores, clientes y proveedores”.

En el primer semestre, la cifra de negocios fue de 26.301 millones, con una caída del 33,4%,en tanto que el Ebitda lo hizo un  84,1%, hasta 589 millones. En términos ajustados, la rebaja del ebitda fue del 42,1%, hasta 2.096 millones.

Por negocios, comercial y renovables, lastrado por la caída de la demanda, ganó en 129 millones. El confinamiento y las restricciones a la movilidad impuestas para combatir la crisis sanitaria, redujeron las ventas en la red de estaciones de servicio en el segundo trimestre un 48%.

El área industrial perdió 802 millones de euros, impactada igualmente por el descenso de la demanda y la paulatina reducción de los márgenes, que conllevó una menor actividad en los complejos industriales. El área de upstream, por su parte, se vio penalizado por la extraordinaria caída de los precios internacionales, que llevaron a unas pérdidas de 1.540 millones hasta junio.

Además, a la vista de la situación del mercado, Repsol decidió disminuir la producción de algunos activos, con lo que la media del semestre se situó en 675.000 barriles equivalentes de petróleo al día, el 3,2 % menos que un año antes. En el segundo semestre, la media fue de 640.000 barriles, en tanto que en el primero había sido de 710.000 y un año antes de 694.000.

"Estamos cumpliendo con los objetivos presentados en nuestro plan de resiliencia 2020. Incluso en un escenario tan desafiante con unos precios de las materias primas deprimidas y con la baja demanda experimentada en el segundo trimestre, Repsol ha sido capaz de obtener un flujo de caja operativo positivo durante el periodo", ha subrayado en un comunicado el consejero delegado de la petrolera, Josu Jon Imaz.

El plan de resiliencia de Repsol tiene como objetivo contener la deuda 2020. Así, en el útlimo trimestre ha bajado casi 500 millones, hasta 3.987 millones. Además, subraya, dispone de una "holgada liquidez", de 9.762 millones de euros, que cubre en 2,43 veces los vencimientos a corto plazo.

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